Mostrando entradas con la etiqueta Ana María Matute. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ana María Matute. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de abril de 2011

Modestia aparte...



... esta mujer es una grande de nuestras letras y su pluma siempre ha sido una de mis predilectas, tal vez junto a la de Delibes. Su discurso al recibir el Premio Cervantes 2010 ha sido realmente emotivo, y no quería dejar pasar este día sin traer aquí un fragmento -breve, eso sí- de su obra. Disfrutadlo.
Pocas cosas existen tan cargadas de magia como las palabras de un cuento. Ese cuento breve, lleno de sugerencias, dueño de un extraño poder que arrebata y pone alas hacia mundos donde no existen ni el suelo ni el cielo. Los cuentos representan uno de los aspectos más inolvidables e intensos de la primera infancia. Todos los niños del mundo han escuchado cuentos. Ese cuento que no debe escribirse y lleva de voz en voz paisajes y figuras, movidos más por la imaginación del oyente que por la palabra del narrador.

He llegado a creer que solamente existen media docena de cuentos. Pero los cuentos son viajeros impenitentes. Las alas de los cuentos van más allá y más rápido de lo que lógicamente pueda creerse. Son los pueblos, las aldeas, los que reciben a los cuentos. Por la noche, suavemente, y en invierno. Son como el viento que se filtra, gimiendo, por las rendijas de las puertas. Que se cuela, hasta los huesos, con un estremecimiento sutil y hondo. Hay, incluso, ciertos cuentos que casi obligan a abrigarse más, a arrebujarse junto al fuego, con las manos escondidas y los ojos cerrados.

"Los cuentos vagabundos", de Ana María Matute.