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sábado, 23 de agosto de 2014

Balada del que nunca se fue de Granada

Afirmaba Miguel Delibes que una novela se construye en torno a un hombre, un paisaje y una pasión, y justamente nos encontramos con estos elementos en la última novela de Luis García Montero, Alguien dice tu nombre. León Egea, un joven estudiante de Filosofía y Letras, permanece en Granada tras acabar el curso gracias al trabajo de comercial de enciclopedias que consigue en una pequeña editorial. Lejos quedarán las imágenes de su pueblo natal, sustituidas por las del paisaje de la tórrida ciudad que acusaba una pertinaz sequía en el verano de mil novecientos sesenta y tres, y que veremos a través de sus ojos y de su pluma. Porque la pasión de León es la literatura, y su profesor Ignacio, que le brindó la oportunidad de trabajar en la editorial que publicara tiempo atrás alguno de sus libros, le insta a observar cuanto le rodea, a desarrollar la mirada del escritor y a conseguir plasmar con lenguaje literario sus experiencias estivales. 


A través del cuaderno de León conoceremos las instalaciones de la editorial, sita en la calle Lepanto de Granada, justo sobre el bar homónimo donde un calendario cambió su función de actuar como notario del paso del tiempo por la de mudo testigo de una fecha pasada. Nos presentará a Vicente, el comercial que introducirá a León en el mundo de las ventas de una singular enciclopedia que les llevará a recorrer capital y provincia, paisaje y paisanaje. Conoceremos a Consuelo, una eficaz secretaria que brindará a León la oportunidad de realizar un viaje iniciático sin retorno y que constituirá su mayor desvelo. Recorreremos las calles de una ciudad que enamora a quienes la conocen, la Granada de hace cincuenta y un años, tan distinta y tan parecida a un tiempo a la que recuerdo de mi propia época de estudiante, de mi vida en ella. Pero no será Granada el único paisaje de la novela, sino que acompañaremos a León a su pueblo para recordar sus enfrentamientos con el cacique local, así como conocer a Pedro el Pastor, a sus padres y a su tía Rosario, su más íntimo refugio. 

Alguien dijo que quien lee vive muchas vidas, no una sola, y que con cada lectura nos adentramos en un mundo distinto, en un universo propio. Más que eso, pienso que con cada libro que leemos sumamos una pequeña neurona a nuestro cerebro literario personal. Incluso varias, si es un buen libro, si tiene múltiples lecturas o volvemos a él con frecuencia. Estas neuronas no están aisladas las unas de las otras, sino que van entretejiendo entre ellas una maraña de sinapsis, de axones que nos guían de una lectura a otra, que evocan lecturas pasadas, que nos invitan a lecturas futuras. Cuanto más leemos, más enriquecemos este cerebro, más eficiente se torna, más conexiones se establecen entre sus neuronas y más disfrutamos con la lectura. 

Alguien dice tu nombre ha dejado en mi cerebro literario una brillante neurona que se ha conectado de inmediato con Baroja, con Ganivet, con Marsé. Con la Granada literaria de Irving y con la de Lorca, con la poesía de este y con la de Alberti. Alguien dice tu nombre es una novela que, os lo aseguro, no deberíais dejar pasar de largo. 
Buscar libros, leer y estudiar son modos muy útiles de participar en una resistencia. Depende de las páginas que seleccionemos y de las ideas que seamos capaces de defender. Las costumbres imperantes son tan penosas como una comisaría saturada de detenidos. Necesitamos buscar otras palabras, otras miradas, otros sentimientos, aunque después haya que quemarlo todo.
Os dejo invitándoos a leer la novela acompañados por la poesía de Alberti y la voz de Paco Ibáñez.


Las fotografías de Granada las he obtenido de la página de la policía de la ciudad, aunque desconozco quién es el autor. El fragmento pertenece a la novela reseñada.

miércoles, 22 de agosto de 2012

För en tid som bara går och aldrig kommer igen


Deambulando hace un par de días por la Biblioteca Pública Provincial de Granada, en su laberinto formado por muros de papel, se me dibujaban en la memoria tantos momentos allí vividos, las horas entre libros y las lecturas disfrutadas, y echaba de menos aquellos tiempos en los que regresaba a casa con la mochila repleta de páginas por leer, el rostro aterido por el frío viento que bajaba de la sierra, entre olores a pan caliente y castañas asadas. 

No llega el invierno aún (no con la prontitud que desearíamos más de uno), y el estío nos muestra estos días su rostro maldito de incendios forestales y temperaturas extremas, y de nada valdrá la nostalgia cuando, asentado en la realidad, recorra los tres pasillos de libros y audiovisuales de la biblioteca malagueña, con sus lomos marcados por la nomenclatura de un arcaico sistema de clasificación bibliográfica, y eche de menos la ciudad del Darro y el Genil. 

Por eso, mientras ocupo mis días estudiando Ecología (en el enlace a "Andanzas de un Trotalomas" os dejo un breve fragmento de un texto de Aristóteles que ya vaticina el estudio de esta ciencia, en el que describe todo tipo de relaciones intraespecíficas e interespecíficas y que encontré precisamente en la biblioteca granadina) y maldiciendo entre dientes este último año que ya nació torcido y ha crecido contrahecho, deseo que llegue septiembre y que pase volando este último tramo, plantarme ante los meses que están por venir y reorganizar mi vida (y nunca he sido de propósitos de año nuevo, ya sea este sideral o académico), fijar mis prioridades y retomar, entre otras cosas, un hábito lector que ha quedado maltrecho en los últimos tiempos y que siempre fue, para mal o para bien, uno de mis indicadores de salud y paz mental.

Posiblemente sí que sea esta vez la de mi regreso a estos pagos cibernéticos. No sé cuánto tardará en llegar ni si será duradero, pero me gustaría que fuese con unas ganas retomadas por escribir (disfrutar haciéndolo y sentirme bien con lo escrito) y, por supuesto, por compartir lecturas tanto aquí como en vuestros blogs, que nunca he dejado de visitar si bien de forma errática en la figura de un ente etéreo y silencioso que no dejaba huella ni tan siquiera en el cajoncito de los comentarios.

Nos vemos en unas semanas y, entretanto, os dejo con "Elegi", de Lars Winnerbäck, un hermoso descubrimiento que me brindó Azote tiempo atrás.



För en tystnad mellan väggarna som skar genom cement
Två ögonpar i tomhet från september till advent
För en man som gick till jobbet som om inget hade hänt
För en kvinna som sa allting är förstört, allt är brännt

En elegi för alla vägar som vi inte vandrat än
för en tid som bara går och aldrig kommer igen

¡Feliz lectura! 

viernes, 24 de febrero de 2012

El club de los parricidas

Pandemonium, s. Literalmente, Lugar de Todos los Demonios. La mayoría de ellos han ido a refugiarse en la política y las finanzas, y el lugar se usa ahora como salón de conferencias del Reformador Vocinglero. Cuando son perturbados por su voz, los antiguos ecos clamorean apropiadas respuestas que halagan mucho su orgullo.
La primera vez que oí alguna de las definiciones que contiene el Diccionario del diablo de Ambrose Bierce fue en la radio. Un compañero del programa de rock “Bajo cuerda” que por aquel entonces emitíamos en directo desde una emisora local lo llevó y fue intercalando alguna que otra entre canción y canción. Tanto nos gustó que recuerdo que busqué el libro y lo encontré en una de las librerías de Granada, ya desaparecida, que más contribuyó a engrosar mi biblioteca particular durante la etapa de estudiante. La librería Urbano de libros de saldo, ubicada en la calle Melchor Almagro, nos esperaba con miles de títulos al pie de sus escaleras. Había que descender por ellas como si nos estuviésemos adentrando en la cueva de Alí Babá, y aparecía, igual que esta, repleta de tesoros, aunque estos de papel. Y al salir, como si de Moria se tratase, en invierno podías ver entre las ramas desnudas de los olmos, al final de la calle, la desafiante silueta de Sierra Nevada. Un placer de dioses, como os contaba.

Volviendo a Bierce, aunque lo cierto es que su más conocida obra es precisamente ese diccionario, no es la única en la que su aguda ironía y, por qué no decirlo, buena ración de mala baba hace acto de presencia. Como os decía en la anterior entrada, la editorial Traspiés muy gentilmente me hizo llegar una copia de El club de los parricidas, y para deleite de propios y extraños he de decir que he disfrutado de su lectura como un enano.


El club de los parricidas comprende una serie de relatos en los que el autor va desgranando el cariño que guardaba hacia sus progenitores. De esta relación nos habla en el prólogo Jesús Aguado, el traductor de la presente edición, y pronto iremos descubriendo hasta qué punto era esta visceral.

En “Aceite de perro”, un niño ayuda a sus padres en sus respectivos trabajos. Comienza a narrarnos su historia con estas palabras:
Me llamo Boffer Bings. Nací de padres honestos que ejercían dos de los oficios más humildes: mi padre era fabricante de aceite de perro y mi madre se encargaba de los bebés no deseados en una pequeña habitación adyacente a la iglesia del pueblo. Ellos se encargaron de inculcarme el amor al trabajo, ya que no sólo ayudaba a mi padre a capturar los perros que alimentaban sus calderos, sino que también en numerosas ocasiones, mi madre me pedía que me deshiciera de los desechos frutos de su labor. Puesto que todos los agentes de la ley del lugar, aunque no lo hubieran explicitado en sus programas electorales, se oponían a lo que ella hacía, con frecuencia tenía que emplear a fondo mi natural inteligencia para cumplir con esta obligación. La ocupación de mi padre, fabricar aceite de perro, era, como es lógico, menos impopular, a pesar de que los propietarios de perros desaparecidos le dirigieran miradas reticentes que hacían extensivas a mí.
“Un incendio imperfecto” nos trae la figura de un padre ladrón y un hijo que no le va a la zaga en estas artes. Un desacuerdo en el reparto del botín desata la furia del hijo y el final de su padre en unas circunstancias realmente flamígeras.


“Mi asesinato preferido”, o más bien el del protagonista de esta historia, es el de su tío. Lo narra ante el juez para hacerle ver que el crimen por el que está siendo juzgado —el de su madre— no es realmente tan abominable.

Después de asesinar a mi madre de manera especialmente horrible, fui arrestado y llevado a un juicio que se prolongaría durante siete años. Al exponer sus conclusiones a los miembros del jurado, el juez del Tribunal de Absolución afirmó que el mío era uno de los crímenes más espantosos con los que había tenido que enfrentarse.
Al escuchar eso mi abogado se levantó y dijo:
"Con la venia de su Señoría, los crímenes son espantosos o soportables sólo por comparación. Si usted conociera los detalles del asesinato anterior de mi cliente, el de su tío, sabría ver en este otro delito suyo (si es que puede denominarse así) la dulce indulgencia y la piedad filial que demostró a su víctima. El atroz ensañamiento de ese otro asesinato sí que tenía que haberle ganado un veredicto de culpabilidad. De hecho, difícilmente se habría librado del mismo de no haber sido por la circunstancia de que el honorable juez que presidía el juicio era también el presidente de una compañía de seguros con la que mi cliente había suscrito una póliza contra el ahorcamiento. Si su Señoría tuviera a bien aceptar escuchar, para su propia edificación, el relato de lo entonces acontecido, mi cliente, a pesar del dolor que eso le causaría, no pondría reparos en hacerlo bajo juramento".
En “Una tumba sin fondo”, una madre con pocos escrúpulos y unos hijos algo inocentes entierran a su padre en el sótano se la casa con el fin de seguir cobrando la pensión de este. Lo que no saben es que su secreto puede estar enterrado más profundamente de lo que jamás habrían podido imaginar.


Por último, “El hipnotizador” nos trae a un joven dotado de un poder especial. Ya en el colegio descubre que puede hacer que las personas actúen a su antojo, controlando su cerebro simplemente con mirarlas fijamente y pensar lo que desea que hagan. El abuso que de su poder hacen sus padres les pasará una elevada factura…

En definitiva, este libro de relatos de Ambrose Bierce no resulta apto para mentes delicadas, si bien su agudeza y explícita ironía le encumbran, a mi parecer, a lo más alto de este tipo de literatura. En la edición que nos ocupa, la de la colección Vagamundos, los textos vienen acompañados por las ilustraciones de Pablo López Miñarro y, aunque es una delicia para regalar, no os recomiendo que lo apuntéis para el día de la madre. Ni del padre, claro.

¡Feliz lectura!

martes, 6 de diciembre de 2011

Acceso a la cultura: biblioteca del Zaidín

Artículo 44
1. Los poderes públicos promoverán y tutelarán el acceso a la cultura, a la que todos tienen derecho.
2. Los poderes públicos promoverán la ciencia y la investigación científica y técnica en beneficio del interés general.
Eso es lo que dice el artículo 44 de la vigente Constitución Española de 1978. Como en tantos otros aspectos, muestra una voluntad que no se corresponde con la realidad que nos rodea. Por eso quería traer hoy al blog este artículo y un escrito de la plataforma ciudadana No al Cierre de la Biblioteca del Zaidín, que estos días estaba en Granada recabando apoyos y que sigue en la lucha por conseguir la reapertura de la biblioteca, recientemente clausurada por las autoridades municipales.


Desde Homo libris quiero manifestar mi apoyo a la plataforma y contribuir siquiera a difundir su mensaje. Transcribo aquí uno de sus manifiestos: 
Según el Manifiesto de la IFLA/UNESCO para las Bibliotecas Públicas Municipales: “La biblioteca pública, paso obligado del conocimiento, constituye un requisito básico de la educación permanente, las decisiones autónomas y el progreso cultural de la persona y los grupos sociales.”
En el Reglamento del Sistema Bibliotecario de Andalucía se recomienda una biblioteca por cada 20.000 habitantes que le viene encomendada al Ayuntamiento por la Ley de bases de Régimen Local
Las bibliotecas públicas forman parte de los servicios públicos, mecanismo ideado por el Estado para garantizar los derechos humanos de la ciudadanía (entre ellos, el derecho de acceso a la cultura y a la información). Es una fuerza viva para la educación, la cultura y la información y un servicio imprescindible para la integración de la ciudadanía vulnerable por motivos tanto económicos como en situación de discriminación cultural y social
El Ayuntamiento de Granada ha decidido, como es su costumbre, sin contar con la vecindad y con el oscurantismo propio de su política municipal, aprovechando el periodo vacacional cerrar la biblioteca municipal del Zaidín de la Plaza de las Palomas y “el fondo bibliográfico del Zaidín lo destinará a la creación de una biblioteca en el distrito Beiro, que no tiene ninguna”.
Esta biblioteca que se abrió el 23 de abril del 1971, día de la fiesta del libro, estuvo funcionando hasta octubre de 1979. Tras la insistente presión del barrio producida lo largo de los años de cierre, fruto y símbolo de la lucha de la vecindad del barrio, vuelve abrir sus puertas de nuevo al público en 1990 con una amplia orientación hacia todas las personas usuarias.
Esta biblioteca da un importante servicio al barrio del Zaidín y a sus centros educativos. Durante el curso escolar 1990-91 nace el Programa de Animación a la Lectura, fruto de la colaboración de algunas maestras y colegios con la Biblioteca, la participación del alumnado y Educación de Adultos/as en actividades de fomento a la lectura En este programa han participado todos los colegios del Zaidín llegando a realizarse 300 sesiones al año con un total de próximos 5.200 asistentes. Tiene una media de asistentes diarios de 110 lectores, se realizan aproximadamente 13.000 prestamos a domicilio y 56.000 consultas.
El Ayuntamiento se excusa diciendo que la nueva biblioteca Francisco Ayala (en la antigua Hípica) suplirá estos servicios, pero no será así, no nos vale ese argumento. La Plaza de las Palomas está en el mismo corazón del Zaidín, y la mayoría de sus usuarios son gente mayor a la que le es muy difícil desplazarse hasta la nueva biblioteca, así como familias con bajos recursos que dejan a sus hijos allí para que disfruten del acceso gratuito a la cultura que brinda una biblioteca pública.
El barrio del Zaidín tiene 45.411 habitantes, según censo de enero del 2011, por lo que según la normativa le corresponden 2 bibliotecas con un número de metros construidos que evidentemente no se acercan a lo regulado. No creemos necesario cerrar una biblioteca para abrir otra pues se entiende y defendemos que todos los barrios de Granada deben disfrutar de tantas bibliotecas como le correspondan y es increíble que en el 2011 Granada sólo tenga 5 bibliotecas municipales.
Los vecinos y vecinas del Zaidin nos negamos al cierre de esa biblioteca y defendemos la construcción de las que sean necesarias en otros barrios.
Basta ya de enfrentarnos entre la ciudadanía
¡BASTA DE NINGUNEAR LOS RECURSOS PÚBLICOS, QUEREMOS SER CULTOS PARA SER LIBRES!
Podéis encontrar más información sobre la plataforma en las redes sociales y la blogosfera:

sábado, 26 de noviembre de 2011

Morriña

Aunque no me gusta especialmente este grupo, lo cierto es que la canción que acompaña a la entrada, y que me descubrió Azote hace poco, se ha convertido (para ambos, quién se lo iba a decir ;)) en un canto nostálgico a la ciudad de Granada. Os dejo con "La nueva reconquista de Graná" y con un fragmento del prólogo de Melchor Fernández Almagro a la edición de 1961 de Granada. Guía artística e histórica de la ciudad, de Antonio Gallego y Burín, que estoy leyendo estos días (en la reedición de 1989).

«Aquí yacen los Reyes Católicos. Allá hizo un milagro San Juan de Dios. Ahí predicó fray Luis de Granada. En este caserón solariego nació el padre Suárez. En ese otro, la Emperatriz Eugenia. En aquella casa murió el Gran Capitán. En este carmen de los Mártires, se alzaba el convento donde San Juan de la Cruz escribió “Noche oscura del alma”. He aquí las habitaciones de Washington Irving. Esa es la Puerta del Vino, de Debussy. Estamos en la plaza que Regoyos salvó de su insignificancia. Esas muchachas que pasan, enamoraron a Gautier y son las mismas que han pintado López Mezquita y Rodríguez-Acosta. ¿No suena a música de Albéniz el Albaicín que contemplamos desde el Cubo de la Alhambra, a la luz melancólica del atardecer...? Curioso reencuentro el de los mendigos y los gitanos de Gustavo Doré o de Roberts. Es ese el "barandal de espumas", de Juan Ramón Jiménez, y esa, la "fuente de las trenzas de ópalo". Pepita Durán, en la casería de la Bailarina, traída hacia acá por Sackville-West. Valera, en el Sacro-Monte, Chateaubriand, en el paseo de los Tristes. Ganivet, en el Avellano. Falla, en la Antequeruela. André Gide, en una zambra. García Lorca, recogiendo los suspiros del Genil y del Darro...»

lunes, 26 de julio de 2010

IMM Granatensis

Aunque hasta la fecha nunca las he titulado así, ciertamente de cuando en cuando dejo caer alguna entrada con lecturas pendientes o recientes adquisiciones. Me resultan curiosas porque se trata de entradas que tienen un poco de exhibicionismo y dan pie al voyerismo de quienes queremos saber qué andará leyendo nuestro “bloguero” amigo dentro de poco. También hacen gala, a mi parecer, del deseo de compartir con quienes sentimos afines el placer de abrir un nuevo libro y hojearlo, disfrutar de su portada, del peso de sus páginas, del olor de estas… Sí, puede ser que no todo podamos transmitirlo pero, qué duda cabe, el placer del descubrimiento compartido lo compensa.

Así, desde hace un tiempo tengo pendiente escribir estas líneas. Fue hace unas semanas, durante la última visita que hicimos Azote y yo a nuestra querida “librería de Babel” (por la ingente cantidad de títulos que tienen en cualquier idioma conocido del orbe terrestre) en Torremolinos, cuando encontré un libro cuya lectura me está encantando. Se trata de una guía histórico-artística de la ciudad de Granada, editado originalmente en la década de los años treinta del pasado siglo que he conseguido en su séptima edición, de primeros años de los ochenta. Fue este libro el que me dio la idea de escribir una entrada sobre algunos de los libros de Granada con los que me he hecho en los últimos tiempos. Como veréis, los hay de variados tipos, colores y para todos los gustos.

Como los últimos serán los primeros, que sea Granada, guía artística e histórica de la ciudad quien dé comienzo a nuestra andadura por tierras nazaríes. De los granadinos de la época (hablamos de los comienzos del siglo XX, aunque en bastantes aspectos poco cambiaría de la descripción) nos dice que son:
Fogosos y espiritualmente complicados, cerradamente localistas a veces y, a veces también, por paradoja, dejando escapar su espíritu tras todo valor universal, los granadinos, andaluces ariscos, más amantes de la gravedad que del regocijo, más irónicos que alegres y, cuando alegres, sobrios en su alegría, más concentrados que expansivos, de inteligencia ágil y percepción aguda, ponen su acento sutil y grave en el idioma íntimo de Andalucía, como Córdoba viene a dejar en ella un vago eco romano. Acentúa este carácter un matiz de indolencia en el que apoya un concepto fatalista de la vida, lo que les defiende del entusiasmo inmediato y fácil, tendencia manifestada en refranes y modalidades expresivas del lenguaje.

Este libro, tras introducirnos el medio físico de la provincia, en la idiosincrasia de los granadinos y algunas de sus (nuestras) tradiciones, invita a recorrer la ciudad en diversos trayectos en los que se nos irán descubriendo sus rincones y leyendas, así como los innumerables monumentos que acoge y la historia de sus gentes. Como decía más arriba, me está encantando descubrir aspectos desconocidos de la ciudad, los orígenes de algunos de sus edificios más emblemáticos y a quienes estuvieron detrás de su construcción. Sin duda alguna, se trata de la mejor guía histórica de Granada que he podido ver hasta la fecha, cuya lectura es un verdadero placer literario y en la que las fotografías que ilustran el texto son verdaderas preciosidades.


De la mano de Alberto (un amigo cuya presencia en Andanzas de un Trotalomas es bastante recurrente) llegó a las mías El Real Sitio Soto de Roma, un libro que profundiza hasta niveles realmente increíbles en el devenir histórico de la antigua propiedad rural de los reyes nazaríes que, tras el reparto que llevaron a cabo los Reyes Católicos de las tierras de la Vega de Granada entre sus nobles tras  la reconquista de la ciudad, tuvieron buen cuidado de guardarlas para sí para darle los usos de lugar de recreo y coto de caza. Tiempo después, en fecha indeterminada, se construiría en el lugar un palacete que recibiría el nombre de Casa Real (al parecer, en la época de la regencia de Felipe II aún no existía el edificio), rodeado en aquella época de árboles y jardines exóticos según figura en documentos de Pedro de Aguilar almacenados en el Archivo General de Simancas. Delimitando el sur de aquellos parajes una atalaya, denominada Torre de Roma, continúa erguida entre cultivos y choperas en la actualidad. El libro de José Cuevas va desglosando la historia del Soto y de los municipios cercanos, de las gentes que allí vivieron y del uso que se dio a estas tierras feraces, hoy tan castigadas por el urbanismo y las infraestructuras, recordándonos la singularidad de este entorno y lo necesario que ha sido siempre para la subsistencia de los granadinos, aun en tiempos de hambruna. Acompaña al libro un CD-ROM repleto de documentos que hacen aún más valiosa e interesante la lectura de aquel.

De la última "Feria del Libro Antiguo y de Ocasión" a la que pude acudir en Granada traje conmigo una guía sobre los pueblos de la Alpujarra, territorio este compartido entre mi provincia y la de Almería cuya visita os recomiendo fervorosamente si aún no la conocéis. Se trata de un voluminoso ejemplar (dejo la sombra del libro en la fotografía para que podáis apreciarlo, je, je) que tengo conmigo en Málaga desde hace ya cierto tiempo (como ocurre, por otro lado, con todos los libros que aparecen  hoy en el blog) porque me gusta echarle un vistazo, de cuando en cuando, y descubrir algún lugar pintoresco que marcar en el mapa para futuras escapadas por esta comarca. Como buena guía, la ilustran fotografías en color y blanco y negro que amenizan cualquier ojeada que le dediquemos al libro, bastante interesante en sí mismo aunque, en este caso, os invito a descubrir los pueblos alpujarreños por vuestro propio pie.


Ya que nos encontramos visitando la Alpujarra, podemos aprovechar la visita para descubrir las singularidades geológicas de Sierra Nevada. Para ello, qué mejor que una guía de campo como la que tuvo a bien (al igual que ocurrirá con la siguiente) regalarme Alberto hace algún tiempo. En ella se presentan una serie de itinerarios por el magnífico macizo montañoso gracias a los cuales podremos contemplar algunos de los parajes más hermosos de los parques Natural y Nacional de Sierra Nevada. Es un libro que he disfrutado enormemente este año, como complemento a la asignatura de Medio Físico que he estado cursando y que nos recuerda, a quienes disfrutamos en el campo de todo lo vivo, que la materia que subyace inerte bajo nuestros pies guarda en sí misma una historia de maravillas dispuesta a ser narrada a quien sepa escucharla.

Ya que me es posible, independientemente de vuestra ubicación, de este libro sí os voy a regalar un ejemplar. Editado por la Junta de Andalucía, al igual que ocurre con otras de sus publicaciones, existe una edición en PDF que puede descargarse desde la web. Así que, si gustáis, sois libres de tomar vuestra copia de los Itinerarios Geológicos por Sierra Nevada.

Termino de momento el recorrido por Granada con un momento efímero pero hermoso. Es el tiempo de las orquídeas y estas florecen en muchos de nuestros campos. Cuando llegue la próxima primavera fijaos en ellas, en sus delicadas formas, en lo singular de su apariencia. Esta guía de orquídeas hará más interesante, si cabe, la observación.


Me despido recordando a Granada tal y como la describiera en 1337 el geógrafo y Secretario del Estado Egipcio, Ibn Fadl Allah al-‘Umari,
Granada es una gran ciudad de forma circular y encantador aspecto, en la que abundan los árboles, las aguas, los jardines y los frutos, y poco expuesta a los vientos, por estar rodeada por todas partes de montañas. Sus aguas tienen su origen en dos ríos importantes: el Genil y el Darro; el Genil desciende del monte Soleir, al S. de la ciudad, que es un pico elevado, del que nunca desaparece la nieve, ni en estío ni en invierno, que, por consiguiente, es muy frío, de donde resulta que Granada lo es también en invierno, pues no está apartada de aquel pico más que unas diez millas... Tiene fuentes de agua abundantes y árboles de especies variadas; particularmente, las manzanas y cerezas de Balbeck difícilmente pueden encontrarse iguales en el mundo entero, pues son tan bellas y tan dulces que de ellas podrían extraerse miel; también hay nueces, castañas, higos, uvas, fresas, bellotas, etc. en la sierra se encuentran plantas medicinales parecidas a las de la India y una hierba que se emplea como remedio, que los botánicos conocen muy bien, y que no se encuentra ni en la India ni en otras partes.

martes, 13 de octubre de 2009

Uno más

“Trece y martes, ni te cases ni te embarques”, reza el refranero popular, puede que en esta ocasión haciendo más gala de superstición que de razón. Del pasado fin de semana, que en España se ha prolongado un poco más de lo habitual gracias a la festividad (festividades) del 12 de octubre, puedo afirmar que lo he disfrutado más de lo que podría decir de los días de descanso en mucho tiempo. Hemos visitado Granada, disfrutándola por fin en todos los sentidos. Desde las salidas de tapeo (os recomiendo, como siempre hice, mi bar preferido de la ciudad, “El Pesaor”, que ha dado un toque de modernidad a sus tradicionales tapas) al recorrido por el mercado medieval, que aparece instalado estos días en los aledaños de la catedral; disfrutando de la compañía de grandes amigos, algunos a los que vemos habitualmente en Santa Fe y otros que están en la distancia, de forma temporal o permanente; de mi pueblo, aunque últimamente daría de sí para abrir una red de blogs que expresasen la indignación ante los desmanes de todo tipo que vienen acaeciendo por allí; y, por último, de mi querida Dehesilla.

Comienza la semana, el curso escolar (al menos, relativamente, pues en la UNED lo hará a efectos prácticos en un par de días) y un nuevo año de existencia para un servidor. Cumplo años llegando a una edad que puede representarse por dígitos secuenciales (el año pasado alcancé la mayoría de edad hobbit), y puedo deciros, con total y absoluta sinceridad, que los últimos meses vuestra presencia en el blog me ha regalado momentos de simpar felicidad e insuperable disfrute, y que espero en lo sucesivo seguir viéndoos por aquí. Ya os comentaba días atrás que se avecinan tiempos de cambio (eso, por no decir que ya estoy inmerso en ellos), y que posiblemente afecten a la frecuencia de aparición por el blog (aunque siempre os quedará la opción de ver si aparezco por uno u otro lugar, bajo cualquiera de los distintos nombres que atesoro). Además, me quejo mucho, pero no podría dejar de lado un proyecto que tantas satisfacciones me está regalando, de modo que seguiré sacando tiempo de debajo de las piedras si hace falta para seguir aquí.

Y como no podría traer una entrada al blog sin que los libros estuvieran presentes, he aquí un par de preciosos regalos que me llegaron en este día: una invitación a explorar lo desconocido y descubrir lo inesperado bajo la escrutadora mirada de la rapaz nocturna.

lunes, 15 de junio de 2009

Granada, tierra soñada por mí...

En los últimos días han surgido algunos temas recurrentes, entre las entradas y los comentarios del blog, sobre los que no he podido resistirme a reflexionar. Por un lado, en la entrada sobre la simbología de las cifras en los cuentos e historias tradicionales, se hizo referencia al mundo árabe, a su cultura y a obras literarias como Las mil y una noches o Los cuentos de la Alhambra. De ahí, llegar a los cuentos populares rusos, de la entrada anterior a la presente, fue fácil y casi necesario. Para más inri, ando leyendo, entre otros libros, La Córdoba de los Omeyas, de Antonio Muñoz Molina, y si al cariño que guardo hacia esta hermosísima ciudad le añadimos mi amor por Granada, ciudad de la que provengo, o más concretamente de Santa Fe, la que fuese campamento de los Reyes Católicos durante la Reconquista y lugar de encuentro con Colón antes de su partida hacia las Indias, con intenciones tan buenas como pésimos fueron los resultados para la población local de la aún desconocida América, no os sorprenderá que venga a compartir con vosotros un documental que, a su vez, me ha enviado hace unas horas un amigo. Se trata de un trabajo de fin de carrera de unos estudiantes, que han decidido dejar en la red para su libre visualización y descarga. La página es Leyendas de Granada, y con ellas os dejo. Que las disfrutéis.