martes, 14 de junio de 2011

75+25=100 (% calidad)

Los primeros recuerdos que tengo de Borges no son sobre él en exclusiva sino compartidos con Bioy Casares y vienen a mi memoria a través del pseudónimo H. Bustos Domeq. Fueron los Seis problemas para don Isidro Parodi escritos a cuatro manos los que me acercaron al autor argentino, al que seguí posteriormente con suma delectación a lo largo de los años. He amado a Borges y a sus laberintos reales, imaginarios, en forma de biblioteca o trazados sobre la piel de un tigre, adoro sus cuentos y ya le entroné como fabulista mayor del reino de la fantasía junto a Poe, Hawthorne o el propio Cortázar.

Cantaba Gardel que veinte años no es nada y han transcurrido cinco más desde que Jorge Luis nos dejó para siempre. Con su mirada triste, finalmente perdida, supo hurgar en lo más profundo del ser humano, en sus sueños y anhelos de mil y una noches compartidas a la luz de las velas. Y hoy, antes de que acabe el día, quería recordarle a través de una (o dos) de sus poesías.
El mar

Antes que el sueño (o el terror) tejiera
mitologías y cosmogonías,
antes que el tiempo se acuñara en días,
el mar, el siempre mar, ya estaba y era.

¿Quién es el mar? ¿Quién es aquel violento
y antiguo ser que roe los pilares
de la tierra y es uno y muchos mares
y abismo y resplandor y azar y viento?

Quien lo mira lo ve por vez primera,
siempre. Con el asombro que las cosas
elementales dejan, las hermosas

tardes, la luna, el fuego de una hoguera.
¿Quién es el mar, quién soy? Lo sabré el día
ulterior que sucede a la agonía.
Comencé a leer a Chesterton un poco antes que a Borges, pero como ocurrió con este último, fue a través de sus cuentos  policíacos, ahora sobre el Padre Brown. Podría tener alrededor de diez u once años y el gran Holmes ya me había marcado por aquel entonces, al igual que ciertos crímenes inexplicables en la Rue Morgue. Ávido de misterios por resolver, el candor del sacerdote de Chesterton me encandiló y me dediqué a acompañarle en sus pesquisas a lo largo de varios tomos de cuentos. A Chesterton le recordamos hoy en el 75 aniversario de su fallecimiento


Al igual que me ocurriera con Borges, cuanto más fui leyendo a Chesterton más me fue gustando, y aunque siempre estuvo presente la “semillita” policíaca del acercamiento inicial, lo cierto es que la obra de ambos genios trasciende más allá de este género y los hace simplemente imprescindibles.
King Guthrum was a dread king,
Like death out of the north;
Shrines without name or number
He rent and rolled as lumber,
From Chester to the Humber
He drove his foemen forth.

The Roman villas heard him
In the valley of the Thames,
Come over the hills roaring
Above their roofs, and pouring
On spire and stair and flooring
Brimstone and pitch and flames.

Sheer o'er the great chalk uplands
And the hill of the Horse went he,
Till high on Hampshire beacons
He saw the southern sea.

High on the heights of Wessex
He saw the southern brine,
And turned him to a conquered land,
And where the northern thornwoods stand,
And the road parts on either hand,
There came to him a sign.

The Ballad of the White Horse, G. K. Chesterton (fragmento).
¿Qué leísteis de Borges y de Chesterton? ¿De qué género de cuantos abarcaron os gustó más su producción literaria? ¿Alguna recomendación al respecto?

7 comentarios :

Maeglin dijo...

Descanse en Paz el maestro Chesterton.

@scen dijo...

He leído poco de Borges, casi nada, pero lo cierto es que no se encuentra entre los autores que me atraigan. Prefiero a Chesterton, al menos en su versión narradora, que es la que conozco.

Último Íbero dijo...

De Borges he leído muy poco, la verdad. La casa de Asterión, Reflexiones en torno a un libro y varios textos sueltos. Pero nada serio ni profundo.

De Chesterton siempre recomiendo "El Napoleón de Notting Hill", "El hombre que fue jueves", "Ortodoxia" y "El padre Brown".

Es un autor que por mucho que lo leas siempre te sorprende.

Sonja dijo...

De Borges solo he leído "El Aleph",e se conjunto de relatos, como no me acuerdo de nada lo he vuelto a empezar y...

Dios mio, esto es terrible Homo Libris, no solo es que no hay tiempo para leerlo todo, sino que además cuando vuelves a leer algo lo ves de forma completamente diferente, el libro es el mismo pero tú has cambiado, son otros ojos los que lo leen....
Bueno es terrible y esperanzador, supongo que hay cosas que hay que leer con una mínima madurez.

Por supuesto veo que con Borges me esperan muy buenos ratos y espero seguir con él.
Agradecería alguna recomendación tuya.

Carol dijo...

Me encanta Borges, sin embargo, a Chesterton aún no lo conozco, algo a lo que tendré que ponerle remedio. un abrazo

Homo libris dijo...

Maeglin, así sea siempre y cuando nos siga deleitando por mucho tiempo con su obra. :)

@scen, Borges es peculiar, creo que se le puede llegar a amar tanto como a odiar y nunca deja indiferente. De todas formas algunos de sus cuentos creo que te gustarían, especialmente los que escribió bajo seudónimo junto a Bioy Casares.

Amandil, nuestro Último Íbero, sabía que sobre Chesterton nos ilustrarías con alguna recomendación que otra. Me apunto Ortodoxia, que es el que no he leído hasta ahora de la lista que nos ofreces, y antes que este emprenderé la lectura de un librito suyo con el que me hice días atrás en una visita a Granada. Lo descubrí entre otros y me dije: "¡Ah, Chesterton! ¡Qué oportuno!" y lo traje conmigo. Se trata de Alarmas y disgresiones en una vieja edición de Espasa Calpe.

Sonja, eso es lo bueno de las relecturas: que siempre recordamos detalles que creíamos olvidados y que descubrimos a un libro que nunca es el mismo porque nosotros tampoco lo somos.

En cierto modo los libros son lo contrario a los ríos: en ellos podemos ver nuestra imagen reflejada y, aunque parezca la misma, nunca lo es porque no lo es el agua que nos refleja. En los libros, cuando nos asomamos, podemos asombrarnos de lo mucho que hemos cambiado.

En cuanto a recomendaciones, tanto El libro de arena como Ficciones aglutinan algunos de sus mejores cuentos, y sus Seis problemas para don Isidro Parodi escritos bajo el seudónimo de Honorio Bustos Domecq son geniales.

Carol, me da la impresión de que Chesterton te va a gustar, y mucho. Como dicen algo más arriba es un autor que siempre sorprende, que ofrece mucho a todos los niveles.

¡Un abrazo!

Último Íbero dijo...

Ortodoxia es un libro un poco complejo porque va más allá de su tradicional discurso. O mejor dicho, es algo así como el vademécum final de todos sus discursos.

Me ha encantado, eso sí. Aunque creo que es una lectura que gana con los años (los años del lector, quiero decir), porque muchas de las reflexiones se comprenden con la propia experiencia vital.