lunes, 21 de mayo de 2012

A galopar

— Se cansarán de oír esto —dijo—, pero he de repetirlo hasta la saciedad. Una Edad de Oro, ya sea en arte, música, ciencia, paz o abundancia, está fuera del alcance de nuestras actuales técnicas económicas y gubernamentales. Algo saldrá por casualidad, como ha sucedido alguna que otra vez en el pasado. Pero nunca como fruto de un intento deliberado. En este mismo momento, innumerables hombres y mujeres inteligentes y de buena voluntad están tratando de crear un mundo mejor. Pero los problemas surgen más deprisa que su capacidad para resolverlos. Nuestra civilización corre como un caballo asustado, con el cuerpo cubierto de sudor y echando espuma por la boca. Y al correr, su velocidad y su pánico aumentan conjuntamente. En cuanto a sus políticos e intelectuales, aunque blanden sus armas y gritan de la forma más salvaje que pueden, se muestran incapaces de dominar la bestia enfurecida.
— ¿Y qué haría usted con un caballo desbocado? —preguntó Castle.
— Dejarlo galopar hasta que se desplome de agotamiento —dijo Frazier llanamente—. Y mientras tanto, ver qué se puede hacer con su descendencia.

Walden Dos, B. F. Skinner.