domingo, 4 de julio de 2010

El año de la liebre

“¿Humor negro ecológico?”, me dije a mí mismo tras encontrarme con esta novelita de poco más de 150 páginas. Ya que este año parece ser el de los autores nórdicos, y debido a que no había leído nada de Paasilinna, uno de los escandinavos de mayor renombre en la actualidad (y cuya obra no entra a formar parte del género negro, que parece ser que es el que está haciendo popular a aquellas letras tras la publicación de la “trilogía” de Stieg Larsson) decidí hacerme con El año de la liebre, novela publicada hace ya treinta y cinco años, traducida a 18 idiomas y que tuvo bastante éxito en su día a nivel internacional ya que, de hecho, fue la que lanzó a su autor a la primera línea de los escritores escandinavos. En la novela me esperaba Vatanen, un periodista al que no gusta su trabajo y una curiosa liebre que le cambia la vida, y aproveché los últimos días de junio para hacerme con ella, tras leer alguna que otra crítica interesante sobre la misma y proceder a devorarla.


Comienza la historia con Vatanen regresando de un llevar a cabo un trabajo junto a un compañero y el atropello de la liebre. Nuestro periodista, ignorando los gritos de su colega, se aleja del coche en el que viajaban para buscar el lebrato herido. Tras encontrarlo, decide que no regresará a su hogar, ni al trabajo, ni a llevar la vida que hasta ese momento había constituido todo su mundo. A partir de entonces se dedicará a viajar por Finlandia en compañía de su liebre, trabajando en lo que buenamente puede y protegiéndola de un modo que podría parecer, a priori, irracional, pero que constituye una ventana a través de la cual podemos observar el alma de este hombre independiente, algo huraño, de noble carácter mas difícil trato.

Lo cierto es que, tras leer el libro, aceptaría antes el calificativo de humor negro para definirlo que el de ecológico. Si ya el humor anglosajón, por poner un ejemplo, puede resultarnos ajeno en nuestras latitudes, el finlandés nos resulta casi, casi, tan lejano como el que podría poseer un selenita en el hipotético caso de encontrarnos frente a uno de ellos. No cabe duda de que las aventuras de Vatanen resultan divertidas, algunos de sus encuentros rezuman ironía y vislumbramos tras muchas de sus acciones un peculiar sentido del humor, pero hay momentos ciertamente crudos en los que, por mucho que intente buscarles la gracia no he llegado a encontrársela. Episodios como el del cuervo que roba la comida de Vatanen y la solución que adopta este, tendiéndole una trampa, o la caza del oso negro a través de los bosques y pueblos de la nevada Finlandia poseen un tinte realmente cruel, de dominio del hombre sobre la naturaleza. Bien cierto es que Paasilinna realiza en El año de la liebre una crítica de una sociedad que despoja al hombre de todo rastro de individualismo, que adocena a los seres humanos en un engranaje perfecto (demasiado perfecto) de producción y consumo, pero esos mismos claroscuros aparecen en la figura de Vatanen. La vida que escoge nos es fácil, pero le permite ser él mismo, con sus luces y sus sombras, inclusive con las contradicciones internas que le caracterizan. Tal vez con ello Paasilinna nos invita a huir, a convertir en realidad esa vida que únicamente nos atrevemos a soñar, pero nos advierte de que en el fondo, lo queramos o no, seguimos siendo hombres, con todo lo bueno y malo que esto trae aparejado.

10 comentarios :

La Belle Dame Sans Merci dijo...

¡Aish! Aún no he leído nada de este hombre, y mira que mi compañera Elisa es muy devota fan...T-T
¡A la lista del Plan!

Homo libris dijo...

Te ha faltado el "¡Prime!", Alienor, jeje.

Pues la verdad es que ya tengo un segundo título pendiente: El molinero aullador (lo cierto es que promete, jajaja), pero antes de que llegue a él tengo otros pendientes desde hace mucho y, para rematar, ayer mismo se me coló hasta el primer lugar la última novela de Reverte, El río de la luz, a la que tenía bastantes ganas.

En fin, y resumiendo, que no tenemos remedio con esto de los libros. :D

Un abrazo.

La lectora dijo...

Gracias por la recomendación, la tendré en cuenta :-)
¡Saludos!

lammermoor dijo...

A este autor lo descubrí hará un par de años y lo tengo catalogado dentro de los libros medicina. Con Delicioso Suicidio en Grupo y El mejor amigo del oso no pude contener las carcajadas.

Ya sabéis que el plan infinito además de tal, tiene autonomía. Nosotros planificamos nuestras lecturas pero al final ....

Homo libris dijo...

La lectora, haz caso a Lammermoor pues creo que esos dos libros prometen especialmente. También leí algo sobre ellos y ahora, con esta recomendación, tendré que hacerme con ellos. Antes, no obstante, leeré el de El molinero aullador para ver qué tal.

¡Ay, el Plan Infinito! ¡Cuán inescrutables son sus designios!

Abrazos.

La lectora dijo...

Homo libris: preciso de más tiempo para poder leeeeeeeeeeeeeeer! Y eso que soy "la lectora"!
Saludos :-)

loquemeahorro dijo...

Lo leí hará unos 3 meses y ya he olvidado lo del cuervo, y es que después de "Delicioso Suicidio en Grupo" me esperaba mucho más y este libro me decepcionó.

Efectivamente no vi qué tenía de ecológico lo del oso y además en cuánto aparecieron las mujeres de los diplomáticos me pareció que iban a quedar como unas ridículas (sus maridos, se ve que no)... En fin, que ni le vi la gracia la forma ni estuve muy de acuerdo con el fondo del asunto.

pd. Hoy vuelvo de vacas, a ver si me pongo al día con vuestras reseñas

Homo libris dijo...

La lectora, mucho me temo que tiempo es lo que siempre nos falta y faltará a la hora de dar cuenta de nuestro Plan Infinito de lectura, jejejeje. ¡Ánimo, y a disfrutar con cada libro!

Loque, Delicioso suicidio en grupo es otro de mis pendientes... Está bien por lo que dices, ¿verdad? Lo cierto es que, por lo leído con anterioridad, yo también esperaba más de este título... Bueno, habrá que darle una segunda oportunidad al autor, y es que a buen seguro el resto de libros no desmerecerán ser leídos.

Un abrazo.

loquemeahorro dijo...

Sí, sí, Delicioso Suicidio en Grupo es otra cosa (mariposa)

De todas maneras hay que tener en cuenta que no es un libro de humor, es buenrollista, simpático, tiene golpes de humor, pero no esperes reírte, no vaya a ser que tus expectativas (como las mías con el de la liebre) te fastidien el libro.

Homo libris dijo...

Tomo nota, Loque...

Bueno, parece que con esta gente del norte no nos queda otra. Buen rollito pero no hilarantes relatos como los de cierto blog de cuyo nombre no puedo acordarme... :D

Un abrazo, no-organizadora de incontestable belleza. :)