martes, 20 de julio de 2010

Últimas lecturas

Últimamente siempre llego tarde. Tarde, como el conejo blanco de Alicia, como los “buenos” en la vida real o como las medidas contra la crisis. Comento tarde vuestras entradas, demoro las mías y respondo cuando puedo a los comentarios. No es algo buscado, ciertamente, aunque la verdad es que todo parece alinearse de forma tal que dificulta que pueda sentarme a escribir unas líneas con tranquilidad. La última sorpresa ha sido el “fallecimiento” de mi ordenador. Un portátil con sus seis añitos de edad que, a pesar de su sufrida existencia (la de horas continuadas de trabajo que habrá vivido el pobre), debería haber durado unos añitos más. Así me hallo, sin ordenador, de prestado, pergeñando a vuelapluma una entrada que saque del hastío al blog –y, por qué no, también a mí mismo- y vuelva a estar operativo después de esta prolongada ausencia.

Lo cierto es que en los últimos meses he leído mucho y poco a un tiempo. Como bastantes de vosotros, imagino, por otro lado. Con los exámenes a la vuelta de la esquina no había otra opción que devorar apuntes y libros de texto y dejar un poco de lado los que nos hacen soñar, aunque sea de otro modo (a pesar de que algunos de aquellos, no estrictamente de texto, sí que querría traerlos al blog en algún momento). Sin embargo, algún libro que otro ha caído y, de unos pocos, no quería dejar pasar la oportunidad de decir algo sobre ellos.


De su último viaje a tierras capitalinas, Azote vino con un libro bajo el brazo. Se trataba del último de Labordeta, que aún figuraba como "preventa" en algunas librerías con presencia en Internet. Ya sabéis por alguna anterior entrada de mi buena disposición respecto a las palabras de este multidisciplinar autor. En Regular, gracias a Dios, hace un recorrido autobiográfico desde su infancia hasta la actualidad, cuando se encuentra luchando contra un cáncer que poco a poco le va minando la salud, e incluso las ganas de vivir en una batalla que arrostra con ánimo preñado de algo de resignación. El libro me gustó mucho, y en cierto modo me recuerda a los diarios de Lorenzo, el personaje de Delibes que nos deleitó como cazador, emigrante y jubilado, aunque en este caso se trate de la vida del propio autor y su prosa, aunque ágil y emotiva, quede algo lejos de la llana elegancia del vallisoletano. Un libro, en cualquier caso, recomendable para quienes gusten de conocer un poco más a fondo a Labordeta y, por qué no, para disfrutar reconociendo o aprendiendo sobre la visión que de España y Aragón tiene este hombre comprometido.

Del blog de Alienor salí, como suele ocurrirme cuando visito la mayor parte de vuestros blogs, con la lista del Plan Infinito engrosada en unos cuantos títulos. Uno de los últimos se adelantó a buena parte de mis lecturas ya que los temas que trata me apasionan y justamente acababa de examinarme de una asignatura muy relacionada con aquellos (Medio Ambiente y Sociedad). Estoy hablando de El desajuste del Mundo, de Amin Maalouf, un libro “muy yo”, como acertadamente afirmaba Alienor en los comentarios a su entrada (¿tanto de mí dejo traslucir por aquí, o soy un pesadísimo contertulio? Je, je, je…). Con un estilo claro, muy didáctico y ameno, Maalouf analiza el “choque de civilizaciones” que se ha producido con más fuerza que nunca en las últimas décadas y el abismo que se abre entre oriente y occidente en nuestros días. Las heridas no sanadas del “socialismo real” y un capitalismo que ha permitido crecer a Europa y EEUU casi sin límite (no más que el de una crisis que con cordura se podría haber evitado) y que empieza a ser el motor de una naciente y, a todas luces, imparable China, nos han alejado de un mundo distinto, que tuvo su momento de gloria pero que ha quedado lastrado por los tabúes, los extremismos y la falta de referencias: el del islamismo. Maalouf nos presenta un panorama estremecedor, donde todos podríamos aprender los unos de los otros ya que, en conjunto, nos complementamos a la perfección pero que, en un ejercicio de alarde de escasa visión, nos empeñamos en agravar con nuestras insalvables diferencias. El desajuste del mundo (Cuando nuestras civilizaciones se agotan) es un ensayo imprescindible, que me ha encantado y cuya lectura recomendaría junto a Colapso, de Jared Diamod, como ejercicio de reflexión sobre el estado de nuestras civilizaciones.
Quienes conviven con un felino saben de sus particulares costumbres, de sus filias y fobias y cómo, a pesar de los pesares, terminan haciéndose con un hueco en nuestro corazón comparable únicamente a lo marcado de su personalidad. Muchos de sus hábitos son heredados, instintivos, y bastante alejados de la percepción que, como humanos (tendentes, además, a humanizar también a nuestras mascotas) tenemos de ellos. ¿Por qué se roza nuestro gato con la pierna cuando llegamos a casa, qué le hace rodar sobre sí mismo y mostrarnos su vulnerable barriga o cuál es el motivo de que “amase” nuestra pierna mientras ronronea y de dispone a tumbarse? Las respuestas a estas y otras muchas preguntas que pueden surgirnos cuando vemos a nuestros mininos nos las ofrece Desmond Morris, el zoólogo, en su libro Observe a su gato, un divertido tratado etológico (absolutamente divulgativo, que no os asuste el calificativo) sobre el gato doméstico.

Y ahora, os dejo, pendiente de localizar una próxima lectura y con la esperanza de ponerme al día con las entradas (propias y ajenas).

¡Feliz lectura!

16 comentarios :

Elwen dijo...

Jamás pensé que vería un libro titulado "Observe a su gato", ¿hay alguno de perros? xDDDD.

Espero que el verano te traiga algo más de descanso y puedas dedicarnos algunas letras ^_^

Homo libris dijo...

Buenas, Elwen.

Je, je, hay libros para todos los gustos, ciertamente. ¿Sobre perros? Pues... ¡la verdad es que sí! Parece ser que Desmond Morris es muy dado a crear "sagas" de libros que se parecen entre sí al menos por el título (El mono desnudo, La mujer desnuda, El hombre desnudo...), y tiene uno publicado llamado Observe a su perro que (de momento) no leí.

Sí que me encantó Cuando el hombre encontró al perro, de Konrad Lorenz, un estudio etológico (este sí, en mayor profundidad y menos relajado que el de Morris) sobre la forma en que se forjó la relación con el que llamamos nuestro mejor amigo y que recomendaría a cualquier amante de los perros (y sus "abuelos", los lobos).

El verano pinta regular, pero espero que con un plan cuasi marcial pueda sacar tiempo para escribir un poquito sí. Aunque más que esto echo de menos leeros a todos con tranquilidad, y no a salto de mata. :)

Un abrazote.

loquemeahorro dijo...

No dice mucho a mi favor, pero la reseña que primero me he leído es la de "Observe a su gato".

Yo tengo "100 pregunas que le haría su gato si supiera hablar", el autor explica después que probablemente habría que añadir "y si le diera la gana", circunstancia esta que conociéndoles, veo improbable.


pd. El que yo digo es una simple guía para el anfitrión de gatos, escrita con cierto humor, eso sí.

Miazuldemar dijo...

Uf! Eres una biblioteca andante! :)
No sabía que Labordeta estaba enfermo. Siempre me cayó bien, me parece un tipo muy auténtico.

El de los gatos me iría fenomenal, y "El desajuste del mundo" me parece que toca un tema interesante. Jo qué de libros por leer y qué poco tiempo :( Al menos algo capto de tus palabras.

Isi dijo...

El de Maalouf me ha llamado la atención, veré a ver si me lo apunto.
El del gato.. jijijij.... creo que lo tuve, o era uno parecido (es que yo también tuve gato, aquí donde me véis). El caso es que estos libros están bien; siempre hay algo que no sabías.
Mi más sincero pésame por tu ordenador :(
Y me alegro de que vayas volviendo.

Javier 16 dijo...

El etólogo Desmond Morris, me parece bastante entretenido y ameno, pero como el gato sólo lo tengo en el coche, no me priva en absoluto pasar el tiempo mirándolo. Probaré a ver el de Labordeta, ya que, “El desajuste del mundo” me lo veo venir; para dejar la moral por los suelos.
Yo también ando con el tiempo escaso. Ánimo con los exámenes para futuro Ministro de Medio Ambiente. Nunca se sabe.
Gracias H.L. por la labor de librero, libre.
Saludos.

La Belle Dame Sans Merci dijo...

¡Aish, qué ilusión que te haya gustado el libro de Maalouf! ^^ Imaginaba que había un 90% de posibilidades de que fuera a gustarte, pero no porque seas simple y se te conozca enseguida, sino porque transmites tanta pasión con lo que te gusta en este blog, que uno sabe qué libros de determinados temas pueden ser de tu estilo. Lo bueno es acertar, claro. XD

Y para que veas que esto es recíproco: ¡necesito ese libro de Morris! ¡Desmond Morris y gatos! ¡MAH! ^^

¡Un besote!

bibliobulimica dijo...

Es bueno leerte y saber en qué has andado. Mi más sentido pésame por el fallecimiento del ordenador. Al igual que Elwen me admiro del título "observe a su gato" ;) ese no entra en mi plan infinito dado que no poseo gato alguno que observar jeje.
Pero me apunto el de Lorenz (ayyy ¿es que dejará de crecer este plan??)
un abrazo,
Ale.

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

Tres propuestas de lo más interesante, sí señor.
El único autor que aún no he tenido el gusto de leer (aunque sí de escuchar) es a Labordeta, de mi corazón.
Saludos.

Eva dijo...

Nunca es tarde si la dicha es buena. Yo tengo ganas de leer algo más de Malouff

Homo libris dijo...

Loque, ¿por qué no iba a decir algo bueno de ti eso? Jeje, el libro no desmerece, os lo aseguro, y que resulte divertido es un punto más a su favor. Lo raro es que no se titulase El gato desnudo, pero vaya… Tomo nota del que nos dices ya que con él, a buen seguro, puede echarse un buen rato de risas.

Miazuldemar, muy buena tu apreciación sobre el vínculo que une a mis dos blogs, jajajaja. Lo de Labordeta tampoco lo sabía hasta que empecé a leer este libro, la verdad. :( Viene de tiempo atrás, y cuando publicó su Memorias de un beduino… ya estaba mal. A ver si consigue recuperarse ya que, como a ti, me parece una persona realmente coherente con sus creencias y muy luchadora.

No me digas que tú también eres de la familia gatuna, jeje. Yo siempre he tenido un zoológico por casa, algo que hoy día, aunque vivimos en una casa con apenas espacio, sigue ocurriendo. Cualquier día os presento lo que quedó de mi “jardín portátil” al venirnos de la casa anterior (el resto de mis plantas tuve que repartirlas entre suegra y madre pero los bichejos, los dos gatos y el gran cobayo Trotalomas Pisoni, se quedaron con nosotros, por supuesto).

Isi, el de Maalouf es de lo más recomendable, de veras. Si lo lees, ya nos harás llegar tu parecer, jeje. Con los libros de animales siempre se aprende y es que, por mucho que creamos conocerles, siempre nos queda algo por descubrir.

Lo del ordenador es un verdadero fastidio pero en fin, de un modo u otro seguiré actualizando, jeje. Yo también me alegro de volver por aquí y un poquito más por vuestros blogs. A ver si me dejan quedarme, jajaja.

Javier, Desmond Morris tiene su puntillo, ¿verdad? Me refiero a que es un autor bastante controvertido pero sus ideas me parecen de lo más ingeniosas. Otra cosa es que a veces se le vaya un poco la pinza, que también, pero de cualquier modo se aprende mucho con él.

Respecto a los otros dos, no sé si el de Labordeta no invitará incluso más a la pesadumbre que el de Maalouf. Al menos este último hace ver que tenemos en común más de lo que pensamos y que con un esfuerzo por poner los puntos en común a nuestro favor y aprender del otro aquello que tiene para enseñarnos podríamos conseguir alcanzar un mundo mejor. El problema es que queramos, realmente, hacerlo.

Gracias por lo de los exámenes, jejeje. No puedo quejarme de cómo salieron, la verdad, aunque para septiembre tuve que posponer alguno porque por la falta de tiempo no podía ponerme con ellos como habría querido y, al fin y al cabo, estoy haciendo esto por placer. Sobre lo del Ministerio, déjate, que son cargos políticos y con esos… ya se sabe. Prefiero seguir siendo libre, como librero y en mis pensamientos. :)

Homo libris dijo...

Alienor, sí que me ha gustado, sí señora, je, je. No erraban tus cálculos probabilísticos, ciertamente; se nota que llevas la profesión en la sangre. :) Bueno, la verdad es que me refería a lo que dices: tal vez dejo traslucir demasiado lo que me gusta y lo que no… soy “un poco demasiado” vehemente en ocasiones, sobre todo con estos temas, je, je, je.

Me troncho con el maullido final: ¡seguro que te encanta el libro!

Ale, a ver si así al menos consigo ponerme al día. Al menos puedo leeros y seguir al tanto de en qué andáis vosotros y vuestras lecturas, jejeje. El otro día me acordaba bastante de ti ya que estaba escuchando en la radio un programa sobre Cuba, sus autores y las lecturas que llegaban allí tras el régimen de Castro.

Respecto a las lecturas, el de Lorenz seguro que te gusta… y si no lo leíste, te encantará (no conozco a nadie a quien no lo haya hecho) El anillo del rey Salomón.

Fco. Javier, si escuchaste a Labordeta sabrás muy bien, por la política que hizo y, sobre todo, por sus canciones, el tipo de hombre que es. Un amante de su tierra y de la libertad, así como un verdadero personaje cargado de ironía. A buen seguro te gustaría, ya nos contarás si te animas con él.

Eva, el que más se alegra de estar de nuevo por aquí y leeros soy yo, os lo aseguro, jejeje. Sigo tu blog por si nos contases por allí alguna próxima lectura del autor de León, el africano.

Besos y abrazos.

Adela dijo...

Homo: cuando escuchaste "en la radio un programa sobre Cuba, sus autores y las lecturas que llegaban allí tras el régimen de Castro", no estabas pensando en Ale, sino en ADE, que soy yo, jeje.Ale es bibliobulímica, de Guadalajara, México y ADE es Mi Librería, de La Habana, Cuba. Como quiera, somos vecinas, amigas, así que no nos vamos a poner bravas con ningún cambio.
No dejes de escribir, mira cuántos te seguimos, incluso del lado de acá del océano. Yo te necesito, si no, ¿cómo voy a estar tan actualizada?
Un abrazo.
AD

Homo libris dijo...

Ade, las prisa nunca es buena compañera, jajajaja. Escribí la respuesta a los comentarios una vez más algo tarde y aprovechando un huequito y tuve un pequeño lapsus entre tú y Ale, jajajaja. Ciertamente, ella está en México (como un grandísimo amigo mío, del que alguna vez le he comentado algo a ella en su blog) y tú en Cuba. Me acordaba de ti y de tu librería, por supuesto.

Bueno, hay errores gratos de cometer. Mira por donde ahora te tengo por aquí aclarando el despiste.

Muchas gracias, Ade, y un fuerte abrazo.

lammermoor dijo...

¿LLegar tarde? ^¿Encima querrías llegar temprano trabajando, estudiando y llevando TRES, que no uno ni dos, blogs? Y encima ¡se te murió el ordenador! -me salgo un poco del tema de la entrada pero ¿No da la sensación de que sin ordenador estamos incompletos? Habría que dedicarle una entrada al Homo TEcnológicus
De tus últimas lecturas me apunto sin dudar el de Amin Maalouf. Tomo nota también del de Jared Diamod, de quien leí otro libro que me pareció muy interesante.

Homo libris dijo...

Bueno, Lammermoor, lo cierto es que el "tercero en discordia", que realmente fue el primero, anda un tanto parado últimamente. A ver si recupero, de cara al próximo año académico, algo más de actividad en el mismo.

Por cierto, el tema que planteas sobre la dependencia que tenemos hacia estos aparatejos entronca directamente con otra entrada que tengo pendiente desde hace tiempo: ¿hasta qué punto es necesario tanto cambio?

A ver si me pongo y las escribo. :)

Un abrazo grande.