viernes, 26 de marzo de 2010

El maestro de go

Era uno de esos cálidos días de finales de otoño cuando la isla de Oshima se ve en medio de la bruma. Los barriletes rozaban la superficie o se hundían en el mar calmo…
Aunque es generalmente considerado “el ajedrez oriental”, el Go es un juego de mesa en el que contrastan sus reglas sencillas con la complejidad de las estrategias que se pueden desarrollar en él. El juego de go se originó en China hace más de 2500 años (a diferencia del ajedrez que todos conocemos, de origen Persa) y, aunque no se conoce con exactitud la fecha de su invención, ya aparecía citado en los Analectas de Confucio. En el capítulo 17 lo menciona así:
El Maestro dijo: “No puedo soportar esas gentes que llenan su vientre todo el día, ¡sin utilizar su cerebro! ¿Por qué no pueden jugar al ajedrez? Al menos, eso sería mejor que nada.”
Aunque el traductor ha usado la palabra ajedrez, en el original chino, que intentaré reproducir aquí, dice:
子曰:“饱食终日,无所用心,难矣哉!不有博弈者乎?为之,犹贤乎已。
Donde se aprecia claramente ( ;) ) que nos habla de bo yi, el juego que se conocería con posterioridad bajo el nombre de xiang qi en China y go en Japón.

Si no lo conocéis, os invito a descubrir un juego que, hasta cierto punto, mantiene algunas similitudes con “El juego de la vida” de Conway, en el que prima la estrategia de la expansión; la ocupación de cada una de las intersecciones que la rejilla que compone un tablero de 19 x 19 ofrece combinaciones inimaginables.
El juego ha traspasado lo que significa juego y prueba de fuerza y se ha convertido en un modo de arte… Hay cierto misterio y nobleza orientales en él. Es evidente que en el Go el espíritu japonés ha trascendido lo meramente importado y heredado.
Hace algo más de un año, durante una visita a Madrid, deambulaba entre las estanterías de una librería, echando un vistazo a los libros, y vino uno a mis manos llamado El maestro de go, del autor japonés Yasunari Kawayata, que fue premiado con el Nobel de Literatura en 1968. El libro me llamó la atención, y aunque entonces no lo llevé conmigo, hará cosa de un mes que me acordé de él y empecé a leerlo aunque, por los mismos motivos que últimamente actualizo el blog con menor frecuencia, lo hice de forma irregular, fragmentada. Aun así, disfruté mucho con la narración de una partida de Go que se prolongó durante meses, enfrentando a Honinbo Shusai, jugador profesional y heredero del título de la casa Hoinbo con Kitani Minoru (en el libro, Otake), el joven aspirante, en una recreación magistral de la vida y la muerte. El libro, como el juego, refleja el choque generacional entre el viejo jugador y el joven, dos formas de jugar al Go que son realmente dos concepciones por completo distintas de la existencia. El viejo jugador ve próxima la muerte, y juega con la sabiduría que dan los años y la experiencia pero también con el desasosiego del luchador imbatido que ve peligrar su reinado. Otake, por el contrario, despliega sus conocimientos con pasión, es más irreflexivo pero, a la vez, muestra el empuje que la juventud y la seguridad en sí mismo le ofrecen.
Cuando pensaba, la respiración del Maestro se aceleraba, y encorvaba la espalda. El movimiento que recorría su espalda era regular. Era como una concentración de violencia, como fuerzas de un poder misterioso que hubiera tomado posesión de él. El efecto era más intenso, pues el Maestro no parecía consciente de lo que sucedía. Pero pronto el Maestro estaba en calma. Su respiración era normal, si bien uno no podría asegurar en qué momento había vuelto a la serenidad. Me preguntaba si esto señalaba un punto de partida, el cruce de una línea, para que el espíritu presentara batalla…
El maestro de go es una obra que se disfruta como el mejor cine de Kurosawa, y que maravilla si conocemos los rudimentos del juego de go (sobre todo porque a lo largo del libro van apareciendo diagramas con las jugadas) y, aunque se encuentra bastante alejada -según parece- del resto de la obra del autor (hay que tener en cuenta que se publicó originalmente como columna de un diario), me ha dejado con ganas de seguir profundizando tanto en el juego como en el resto de libros de Kawayata, máxime cuando en los últimos meses en varios blogs amigos han ido apareciendo otras obras de autores japoneses realmente interesantes.

Para saber más:
Por supuesto, son todos los que están, pero no están todos los que son.

10 comentarios :

Isi dijo...

jejeje, ten cuidado que uno empieza con los nipones y luego no puede parar ;)
Pues sólo conozco el go de leerlo en esos libros que he reseñado, pero jugar no sé, y no me creo capaz de aprender. Supongo que, siendo japonés, será un juego muuuuy lento (espero que las partidas normales no duren meses como en este libro) y de pensar mucho las jugadas.
El ajedrez se me da muy mal porque sólo aprendí a jugar, pero nunca he practicado.

@scen dijo...

Menos mal que nos has puesto el título original en chino. Ha sido muy esclarecedor ;)

Tal y como lo cuentas suena muy interesante, pero yo sigo teniendo cierta prevención con la literatura y el cine asiático.

No es nada racial, ni racista, ni nada por el estilo. Simplemente creo que me van a aburrir.

Lo siento :(

Ardaleth dijo...

Gracias por la mención, majo :)

Este libro hace tiempo que lo tengo en el punto de mira. De Kawabata me he leído "País de nieve" y "Lo bello y lo triste" y me gustaron, y además el go es un juego que me fascina, así que seguro que encuentro algo donde hincar el diente jeje.

Aunque no sea estrictamente recomendación literaria, podrías echarle un vistazo al manga "Hikaru no Go", que gira principalmente en torno a este juego milenario.

Saludos!

Último Íbero dijo...

A ver si os acordáis de un libro sobre cultura japonesa que fue escrito creo que por un antropólogo americano después de la Segunda Guerra Mundial para explicar al público de EE.UU. el "enigmático" (a su juicio) comportamiento nipón antes, durante y después de la guerra.

¿La espada y el loto?¿El crisantemo y la espada? Joer, no logro acordarme...

Último Íbero dijo...

¡El Crisantemo y la Espada! de Ruth Benedict, ese era. Lo encontré :)

Ahora a buscarlo y leerlo que, en su día, me quedé con las ganas.

¿Tenéis alguna referencia del mismo?

Homo libris dijo...

Isi, me consta por nuestro común amigo Murakami que lo nipón tiene un no sé qué que atrapa, que engancha, jejeje.

Sobre el go, no creas, es muy sencillo de jugar y sus reglas no son nada complejas. Ahora bien, para ser un maestro de go parece ser que es necesaria toda una vida de dedicación, jajajaja. Tal vez con estos libros te animes a probarlo. ;)

Ascen, es que si no ponía ese fragmento en chino me daba algo... No por nada, sino por probar si después de publicar la entrada seguía viéndose bien, jajaja.

En cuanto al libro en sí, es cierto que su ritmo es bastante lento y su estilo muy descriptivo, pero autores como Murakami a buen seguro que te fascinan, te lo aseguro. ;)

Ardaleth, la cita era obligada, jeje. De Kawabata tengo a mano alguno más, así que posiblemente siga con él dentro de poco. Tomo buena nota de Hikaru no Go, voy a buscarlo a ver qué tal está... ¡Gracias! :)

¡Amandil, esos rabillos de pasa, qué bien funcionan! Jeje, bromas aparte, me alegra que lo recordases. La verdad es que no he leído el libro aunque sí que me suena (y bastante) su título, imagino que de haberlo visto en algún momento en las librerías o haber leído algo sobre él. Me lo apunto para indagar un poco y, si te pones con él, esperamos su reseña. Que alguien nos cuente algo si lo conoce. ;)

Un abrazo grande.

Eva dijo...

La verdad es que parece interesante y me gustan los autores japoneses así que me lo apunto. Gracias.

El Guisante Verde Project dijo...

El año pasado el Ayuntamiento de Bilbao organizó el Día de la Cultura Japonesa en Bilbao (cultura con la que tenemos mucha relación, al igual que con la inglesa), y fue sensacional. Había talleres de origami, go, se representaba la ceremonia de te japonesa, exhibiciones de artes marciales (algunas de ellas con los practicantes vestidos con auténticas ropas samurai), bonsais... en fin, todo lo que representa la cultura tradicional japonesa.
Espero que retomen la idea este año, porque todo el mundo quedó contento y con ganas de más.
El taller de go atraía mucho público. Es un juego rico y complejo, lleno de posibilidades, de inteligencia y, sobre todo, "manual de verdad", sin máquinas, gráficos, pixeles... tu, el tablero y tu oponente. Yo no tengo ni idea, pero todo se andará.
De Kawabata estoy leyendo (alternando con Vida y Destino), el librito de relatos "Primera Nieve Sobre el Monte Fuji", y que espero reseñar junto a otros en la segunda entrega de "Made in Japan"... ;D

Saludos, y buen finde!!

Anónimo dijo...

El go es un juego fascinante. Fácil de aprender y engancha sobre la marcha. Ganando o perdiendo, cada partida tiene su toque de arte.

Anónimo dijo...

El go es un juego fascinante. Fácil de aprender y engancha sobre la marcha. Ganando o perdiendo, cada partida tiene su toque de arte.