
Es de común conocimiento que estar en el lugar y momento adecuados es una habilidad que, en ocasiones, puede arrojar pingües beneficios a aquellos que hacen gala de la misma. Sin embargo, también puede suponer, de no poseerla, que seamos arrojados al más profundo y oscuro de los olvidos. Aunque el abismo en que se sume La Espada Rota no es realmente tan tenebroso, lo cierto es que ser publicado en 1954, justo el mismo año en que apareció La Comunidad del Anillo, puede suponer un flaco favor para un libro de fantasía. Y es que, si bien la novela del norteamericano Poul Anderson no pasó desapercibida, siendo de hecho citada frecuentemente como un clásico de la fantasía moderna, quedó durante bastante tiempo eclipsada por la obra de J.R.R. Tolkien.
Casualmente, han querido los hados que me encontrase leyendo este libro de Anderson justo cuando ha surgido la noticia del lanzamiento, en inglés, de un nuevo escrito de Tolkien. Esta vez su hijo Christopher ha escarbado un poco entre los papeles del querido profesor para encontrar (loados sean Ilúvatar y sus Ainur) el manuscrito que han dado en publicar bajo el título de The legend of Sigurd & Gudrún. Una obra que poco tiene que ver con las más conocidas del autor, salvo quizás la importante influencia que la mitología nórdica ejerció sobre cosmogonía de Arda, la Tierra Media (de middangeard – midgard). Y digo que resulta casual, porque precisamente fue esta mitología la que inspiró la obra de Poul Anderson, quedando reflejada en La Espada Rota de una forma mucho más cercana a las fuentes que en los libros de Tolkien, y también porque esta coincidencia ha sido la que me ha motivado a escribir algo sobre este libro.
La Espada Rota bebe directamente de los Edda, de Snorri Sturluson, de la mitología nórdica con sus crueles dioses y no menos violentos humanos. Anderson nos plantea el reto de sumarnos a la vida azarosa y aventurera de los habitantes de Europa, de ser observados por los del mundo mágico de Faerie, donde los reinos de Alfheim y Trollsheim entablan continuas batallas, meros peones de los designios divinos de Ases y Gigantes. Gracias a su buen hacer literario, Poul Anderson consigue recrear en nosotros la sensación de estar contemplando la apoteósica y sempiterna batalla entre el bien y el mal; de encontrarnos ante una leyenda inmortal o frente a un cuento mitológico de sabor popular.
El argumento de la novela es simple y efectivo: Imric, el Conde Elfo de Inglaterra sustituye a un niño humano por otro, de idéntica apariencia, mestizo de troll y elfo. Aquél recibirá por nombre Skafloc, y será criado por los elfos, en tanto su mellizo, Valgard, desarrolla su despiadado carácter junto a los hombres. Pasado el tiempo, Valgard es acusado de parricidio, y huye hacia Faerie donde será acogido por los trolls. Llegando a la época adulta, la guerra entre elfos y trolls se verá desatada, y Skafloc y Valgard tendrán un papel preponderante en la lucha, en tanto que la espada rota que los Ases regalasen a Skafloc, y a la que todos los seres mágicos temen por la maldición que alberga, constituirá un elemento determinante en el desenlace de la historia.
Sin duda, por su marcado carácter tradicional y por plasmar como pocas unos seres que, de tan humanizados, resultan visiblemente creíbles, La Espada Rota es un título a tener en cuenta a la hora de comprender la influencia de la mitología nórdica sobre las sagas fantásticas, y resulta una obra imprescindible para los aficionados a este género.






