Era uno de esos cálidos días de finales de otoño cuando la isla de Oshima se ve en medio de la bruma. Los barriletes rozaban la superficie o se hundían en el mar calmo…
Aunque es generalmente considerado “el ajedrez oriental”, el Go es un juego de mesa en el que contrastan sus reglas sencillas con la complejidad de las estrategias que se pueden desarrollar en él. El juego de go se originó en China hace más de 2500 años (a diferencia del ajedrez que todos conocemos, de origen Persa) y, aunque no se conoce con exactitud la fecha de su invención, ya aparecía citado en los Analectas de Confucio. En el capítulo 17 lo menciona así:
El Maestro dijo: “No puedo soportar esas gentes que llenan su vientre todo el día, ¡sin utilizar su cerebro! ¿Por qué no pueden jugar al ajedrez? Al menos, eso sería mejor que nada.”
Aunque el traductor ha usado la palabra ajedrez, en el original chino, que intentaré reproducir aquí, dice:
子曰:“饱食终日,无所用心,难矣哉!不有博弈者乎?为之,犹贤乎已。
Donde se aprecia claramente ( ;) ) que nos habla de bo yi, el juego que se conocería con posterioridad bajo el nombre de xiang qi en China y go en Japón.
Si no lo conocéis, os invito a descubrir un juego que, hasta cierto punto, mantiene algunas similitudes con “El juego de la vida” de Conway, en el que prima la estrategia de la expansión; la ocupación de cada una de las intersecciones que la rejilla que compone un tablero de 19 x 19 ofrece combinaciones inimaginables.
El juego ha traspasado lo que significa juego y prueba de fuerza y se ha convertido en un modo de arte… Hay cierto misterio y nobleza orientales en él. Es evidente que en el Go el espíritu japonés ha trascendido lo meramente importado y heredado.
Hace algo más de un año, durante una visita a Madrid, deambulaba entre las estanterías de una librería, echando un vistazo a los libros, y vino uno a mis manos llamado El maestro de go, del autor japonés Yasunari Kawayata, que fue premiado con el Nobel de Literatura en 1968. El libro me llamó la atención, y aunque entonces no lo llevé conmigo, hará cosa de un mes que me acordé de él y empecé a leerlo aunque, por los mismos motivos que últimamente actualizo el blog con menor frecuencia, lo hice de forma irregular, fragmentada. Aun así, disfruté mucho con la narración de una partida de Go que se prolongó durante meses, enfrentando a Honinbo Shusai, jugador profesional y heredero del título de la casa Hoinbo con Kitani Minoru (en el libro, Otake), el joven aspirante, en una recreación magistral de la vida y la muerte. El libro, como el juego, refleja el choque generacional entre el viejo jugador y el joven, dos formas de jugar al Go que son realmente dos concepciones por completo distintas de la existencia. El viejo jugador ve próxima la muerte, y juega con la sabiduría que dan los años y la experiencia pero también con el desasosiego del luchador imbatido que ve peligrar su reinado. Otake, por el contrario, despliega sus conocimientos con pasión, es más irreflexivo pero, a la vez, muestra el empuje que la juventud y la seguridad en sí mismo le ofrecen.
Cuando pensaba, la respiración del Maestro se aceleraba, y encorvaba la espalda. El movimiento que recorría su espalda era regular. Era como una concentración de violencia, como fuerzas de un poder misterioso que hubiera tomado posesión de él. El efecto era más intenso, pues el Maestro no parecía consciente de lo que sucedía. Pero pronto el Maestro estaba en calma. Su respiración era normal, si bien uno no podría asegurar en qué momento había vuelto a la serenidad. Me preguntaba si esto señalaba un punto de partida, el cruce de una línea, para que el espíritu presentara batalla…
El maestro de go es una obra que se disfruta como el mejor cine de Kurosawa, y que maravilla si conocemos los rudimentos del juego de go (sobre todo porque a lo largo del libro van apareciendo diagramas con las jugadas) y, aunque se encuentra bastante alejada -según parece- del resto de la obra del autor (hay que tener en cuenta que se publicó originalmente como columna de un diario), me ha dejado con ganas de seguir profundizando tanto en el juego como en el resto de libros de Kawayata, máxime cuando en los últimos meses en varios blogs amigos han ido apareciendo otras obras de autores japoneses realmente interesantes.
Para saber más:
- En el blog de Isi:
- La historia de Genji, una vez más.
- El rumor del oleaje.
- Diarios de las damas de la corte Heian. - Bibliobulímica's Blog:
- El abanico de seda. - Somewhere in the middle, el blog de Ardaleth.
- Muchas de sus entradas tratan sobre Japón, el japonés y temas relacionados. ;)
Por supuesto, son todos los que están, pero no están todos los que son.
