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jueves, 13 de agosto de 2009

El rey Arturo y algunas obras derivadas

Se da en ocasiones la paradójica situación de que un personaje, una historia, un drama, se ven replicados sin llegar a cansar; dan de sí tanto como para que numerosas reescrituras (y relecturas) no los agoten, y nos encontramos ante una reiteración en las historias, una búsqueda dentro de las mismas que no llega a cansar al lector sino que, por el contrario, le llevan a una situación de éxtasis donde quiere más, y más, y más, de ese personaje, historia, drama, que le atenaza sin posibilidad de escape. Algo así me ocurrió con el rey Arturo cuando, a lo largo de los años, fui haciéndome con diversas obras derivadas de su corpus principal, el que describía ayer y que está basado fundamentalmente en la obra de Malory (insisto, creo que merece una relectura por mi parte y una profundización en la misma, bien sea por mi parte, bien por algún lector de este blog, que nos ofrezca una visión más extensa a la par que profunda de la misma).

Entre los libros a que me refiero se cuentan los de Stephen R. Lawhead, el genial autor de La Canción de Albión, una trilogía en torno a la cultura celta que bien merece unas tardes de lectura, y que no estuvo tan inspirado (a mi parecer) cuando escribió su Ciclo Pendragón, una serie de cinco novelas basadas en el ciclo artúrico que adereza con una fantasía desmesurada y unos toques de la leyenda de la Atlántida. Sus diálogos son de lo más acertado, aunque personalmente la saga no terminó de convencerme y no fui capaz de completarla. En casa cuento con los dos primeros volúmenes, y creo recordar que leí el siguiente de la biblioteca pública. Posiblemente no sean lo mejor que se ha escrito sobre Arturo, pero no obstante, creo que pueden ser entretenidos como introducción al mito del rey de Britania.

Más suerte tuvo El rey, una curiosísima novela de Donald Barthelme que tuve la suerte de conseguir a través de Círculo de Lectores hará poco más de diez años. Imaginad a Arturo, a la reina Ginebra, a Lanzarote y Merlín, en plena Segunda Guerra Mundial compartiendo escenario con Churchill o Ezra Pound. El ideal caballeresco de Arturo choca con la sucia guerra que le ha tocado afrontar, intenta mantener al reino cohesionado y a su reina junto a él, en tanto los acontecimientos se desarrollan aceleradamente a su alrededor. Se trata de un libro curioso, plagado de diálogos y situaciones absurdas que, a su vez, invitan a la reflexión. Una curiosa novela que huye del pastiche para convertirse en un referente de la literatura antibelicista. Una maravillosa obra difícil de conseguir en castellano (hay pocas traducciones de la obra de Barthelme a nuestro idioma y, que me conste, la única de El rey es la de Círculo. Eso sí, creo que hay un PDF por Internet que, a las malas, puede serviros para descubrir esta obra que, a día de hoy, sólo puede conseguirse mediante la visita a librerías de viejo.

Aproximadamente un siglo antes que Barthelme, un compatriota suyo llevó a cabo una incursión en Camelot para presentarnos a un curioso personaje en el territorio del rey Arturo. Se trataba de Mark Twain, y su novela Un yanqui en la corte del rey Arturo llegó a divertirme de niño, cuando cursaba la ya cuasi olvidada EGB, con sus hilarantes situaciones. Sin duda, una de las novelas menos respetuosas con el ciclo artúrico, pero que merece la pena ser leída y disfrutada desde una perspectiva alejada siempre de la rigurosidad histórica (y literaria).

En territorio patrio también han existido autores que han incursionado en el corpus del ciclo artúrico. De Álvaro Cunqueiro encontré en casa la novela Merlín y Familia, un libro repleto de ironía, de fantasía repleta de lirismo, donde Felipe, el paje de Merlín, va desgranando en sucesivas historias los hechos que acontecieron durante la vida del mago. Dividida en dos partes, la primera de ellas nos va mostrando cómo Merlín atiende a diferentes personajes que acuden a él en busca de ayuda. En la segunda, Felipe, que ha entrado a formar parte del personal de la posada de Termar, nos cuenta las historias de algunos peregrinos que se dirigen a Santiago de Compostela. Cunqueiro no reincide en las historias conocidas, sino que hace uso del personaje, Merlín, para narrar nuevas crónicas que poco o nada tienen que ver con el ciclo artúrico tal y como lo conocemos. El autor de Las crónicas del Sochantre, una vez más, se luce.

También Manuel Rivas, un autor por el que tengo especial predilección, ha incursionado en el mito del rey Arturo. Su obra En salvaje compañía recrea el mito del Rey de Galicia, un cuervo blanco con grilletes de plata y bola de azabache que reina sobre los trescientos cuervos de Xallas, y que establece sutiles relaciones con la mitología celta, desde su Galicia natal, y con Arturo y sus caballeros.

Ahora tengo pendiente la lectura de Las nieblas de Avalon, de Marion Zimmer Bradley, una serie de cuatro novelas con la que por fin me hice en Valencia hace unos días, y de la que existen opiniones encontradas. Se trata de una revisión del mito artúrico desde el punto de vista de sus mujeres. Pude ver la adaptación cinematográfica y lo cierto es que me gustó, de modo que espero, al menos, encontrarme con unas novelas amenas que, aunque no sean demasiado rigurosas con la historia original, me diviertan lo suficiente. Y, eso sí, queda pendiente una relectura de la obra de Malory (de ahí que no avanzase demasiado en la anterior entrada) y un artículo al respecto.

Tengo pendiente, eso sí, leer algún ensayo sobre este tema. He descubierto el ensayo Historia del Rey Arturo y de los Nobles y Errantes Caballeros de la Tabla Redonda, de Carlos García Gual (gracias a la entrada de Alienor, sin la cual posiblemente no habría echado cuentas al prólogo de mi edición de La muerte de Arturo, de Malory o a este ensayo), y estoy deseando hacerme con él en cuanto pueda pasarme por la librería más cercana. Ya os contaré algo al respecto cuando pueda leerlo.

¿Cómo es vuestra experiencia con las obras en torno al rey Arturo, ya sean estas más o menos fieles a las fuentes originarias de la leyenda? ¿Habéis leído alguna de las obras que menciono, o me recomendaríais alguna en particular?

Os dejo, por fin, con la canción Mordred’s Song de los teutones Blind Guardian.



miércoles, 12 de agosto de 2009

El rey Arturo en la literatura

Aprovechando los días de (iba a escribir asueto, pero pronto comprobaréis que no ha sido así) vacaciones, he estado en casa de mis padres haciendo alguna que otra reforma y pintando algunas habitaciones. Al trasiego que acompaña habitualmente estos menesteres se han sumado las súplicas de mi madre para que libere un poco los estantes de las librerías y las amenazas de mi padre en el mismo sentido. Así que como soy un hijo verdaderamente digno de tal nombre, me he dedicado a reordenar, clasificar y guardar parte de mi colección de libros, liberando de algo de su peso a las vencidas estanterías. Entre los libros que han ido apareciendo se encontraban algunos sobre Arturo y su cohorte de nobles caballeros, y ya hacía tiempo que vengo pensando escribir algo sobre ellos, qué mejor ocasión para hacerlo que repasando algunos de estos títulos. Dicho lo cual, comenzaré por el principio, esto es, por el origen de la leyenda.

Existen ocasiones en las que realidad y fantasía tejen conjuntamente las historias que pasan al imaginario popular y terminan por convertirse en parte de la cultura de los pueblos. Personajes de ficción que no fueron tales, pero que la pluma de los poetas ensalzó hasta convertirles de meros guerreros en reyes, de hombres temerosos de un dios y de la muerte en algo menos que dioses. Es el caso del protagonista de las obras literarias que hoy visitan el blog, nada más y nada menos que el rey Arturo. El origen de la leyenda se remonta al siglo séptimo, cuando un caudillo de Britania supo contener las andanadas de tropas sajonas que intentaban conquistar las islas y que, por gracia y obra del arte de los bardos, terminó convertido en rey. Esto, claro está, en el simplista resumen de unos hechos sobre los que tal vez convendría profundizar y que, a buen seguro, alguno de vosotros sabríais narrar con mayor propiedad.

El primer libro “serio” sobre el rey Arturo que leí fue el de John Steinbeck, Los hechos del rey Arturo y sus nobles caballeros. Desde su peculiar introducción, apelando a la memoria de los lectores para recordar las dificultades para adquirir una adecuada (y maravillosa) comprensión lectora, Steinbeck consiguió atraparme para acompañarle en el recorrido vital de Arturo; partiendo de su concepción por parte de Uther Pendragon en el vientre de Igrayne, hasta su muerte en lucha singular con su hijo Mordred, Arturo y los caballeros de quienes se rodea viven numerosas aventuras y logran no menos cuantiosas hazañas que, de momento, no es necesario desvelar, y que os invito a descubrir en el libro en cuestión.

También me gustaron las obras de T.H. White sobre Arturo. Conocidos en España por el título general de Camelot (The Once and the Future King), comprende varios volúmenes (La espada en la piedra, La reina del aire y las tinieblas, El caballero maltrecho, Una vela en el viento y El libro de Merlín) son, sin duda, los libros que más han influido en el conocimiento del ciclo artúrico, aunque no son los más fidedignos a la Vulgata. Curiosamente, la adaptación cinematográfica de la factoría Disney (Merlín el encantador) está basada en el primero de los libros de White. Estos libros están más cerca de la fantasía que de la recreación histórica, pero aun así merece la pena leerlos.

Tanto Steinbeck como White bebieron de las fuentes del ciclo en la pluma de Sir Thomas Malory. Imperdonablemente, leí tardíamente La muerte de Arturo, pero cuando lo hice me encantó. Años después me haría con la edición de Círculo de Lectores, que respeta la original de Caxton e incluye hermosas ilustraciones que embellecen el conjunto: dos volúmenes encuadernados en tela, con papel ahuesado que convierten la lectura en un verdadero placer, máxime cuando la traducción corre a cargo de Francisco Torres Oliver.

No podía dar por concluida la entrada sin nombrar a Tennyson, sin duda alguna uno de los poetas ingleses más influenciados por la obra de Malory. Hace apenas una semana se cumplían doscientos años de su nacimiento (de ahí que no ha mucho trajera al blog una reseña sobre su hermosísimo The lady of Shalott), y hoy quería finalizar la entrada invitándoos a releerle, a descubrir a Malory, a ver Excalibur (sin duda, una de las versiones cinematográficas del mito que resultan más interesantes) y citándoos en una próxima entrada donde repasaremos algunos otros títulos tal vez menos ortodoxos pero interesantes igualmente, basados en el corpus de la leyenda artúrica.