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martes, 3 de enero de 2012

IMM agradecido

Este es un IMM de lo más agradecido. Por un lado, creo que han transcurrido siglos desde la última vez que me senté a escribir dos entradas en Homo libris un mismo día (si bien es cierto que tanto la anterior como esta que estáis leyendo han tenido por mi parte muy poco trabajo) y, al menos para mí, eso ya es motivo de gozo y agradecimiento. Por otro, tanto los libros que vienen a continuación (son todos los que están, pero no están todos los que son, y es que son muchos los que tengo pendientes desde hace mucho) son fruto de un regalo. De momento, y hasta que vaya avanzando el año, tengo entre manos o al alcance de una de las mismas los siguientes libros.


Hacía tiempo que no leía nada de Murakami y 1Q84 va a ser una de mis próximas lecturas. De hecho, le eché un ojo ayer y terminé leyéndome los dos primeros capítulos. Lo cierto es que promete, así que espero que no me defraude. 

Encima de él aparece La juguetería errante, una divertidísima novela detectivesca, parodia además de las mismas, que me está deleitando con sus continuas referencias literarias y por lo hermosísimo de la edición (Impedimenta se está convirtiendo en una de mis editoriales de cabecera en los últimos tiempos). Resulta todo un gustazo leer libros así. Aunque lo empecé hace unas semanas, lo cierto es que obligaciones de diversa índole han hecho que lleve prácticamente dos sin cogerlo. Tanto es así que estoy pensando volver a leerlo desde el principio, pero ya veré. De él os hablaré a buen seguro en el blog más adelante.


Esquivando a Lupo, que no se ha interpuesto aquí entre el libro y la cámara, he conseguido fotografiar Sinclair and the 'Sunrise' Technology, un  libro que tenía muchas ganas de leer, ya que Sir Clive Sinclair, el creador de, entre otros, el ordenador de 8 bits más popular (el Spectrum), ha sido todo un visionario en lo que a tecnología se refiere. Le hincaré el diente muy pronto.

¡Y claro que sí! El agradecimiento último pero no por ello menos importante es el de los marcapáginas que Isi nos los ha hecho llegar a Azote y a mí. Hoy, al mirar el buzón tras regresar a casa, los hemos encontrado. La ilusión que nos han hecho tanto estos como la carta de nuestra querida amiga bloguera podéis imaginar que ha sido mayúscula, como lo es el agradecimiento ante semejante detallazo. 

Muchísimas gracias, linda, por tu regalo. Ten por seguro que daremos buen uso de ellos. Por lo pronto van a marcar el ritmo de lectura de este 2012 que comienza.

¡Besos, abrazos y feliz lectura!

martes, 22 de septiembre de 2009

De las hojas caídas y otras hierbas

Un año más fiel a la cita, ha llegado el otoño. La que es para mí la estación más hermosa se hace, año tras año, menos presente, más corta, excesivamente cálida. Pero, mientras exista el otoño, habrá lugar para historias recorriendo un sendero alfombrado de hojas, con la pipa cargada (aunque sea metafóricamente) y anillos de humo en el aire (también metafóricos, o podremos perdernos el maravilloso olor a humedad, a setas recién cosechadas, a los frutos que se esconden en el sotobosque, en plena disposición para esos duendecillos nocturnos que son los roedores.

Es día 22 de septiembre, y entramos –al menos oficialmente- en el otoño. Es el cumpleaños de Bilbo y Frodo, y tal día como hoy, en una lejana comarca, Bilbo celebraría su cumpleaños centésimo décimo primero con una fiesta de especial magnificencia. Ya saben ustedes, "No conozco a la mitad de ustedes, ni la mitad de lo que querría y lo que yo querría es menos de la mitad de lo que la mitad de ustedes merece”. Se me antoja el día de hoy como el ideal para comenzar la relectura de El Señor de los Anillos, para hacerlo con la maravillosa voz de Loreena McKennitt y, por ejemplo, su disco “A Winter Garden”, o con canciones como “Lady of Shalott”, que ya apareció en su día en el blog.

Hablando de cumpleaños, del otoño y de canciones sobre esta damisela, hoy también es el cumpleaños de Emilie Autumn, una artista muy particular, multi-instrumentista y cantante, cuya música no deja indiferente a nadie: o la adoras, o no te atrae lo más mínimo. Virtuosa del violín, os dejo aquí la canción “Shalott”.


Además, el otoño viene cargado de novedades literarias (y de colecciones de quiosco :D). Murakami lanzará una nueva novela, El fin del mundo y un sombrío País de las Maravillas, otro tanto hará Pamuk con El museo de la inocencia, y otros autores del gusto del que aquí escribe y, me consta, de muchos de quienes estáis leyendo estas líneas ahora, como Eduardo Mendoza, Tres vidas de santos, La noche de los tiempos de Muñoz Molina. Incluso los amantes de los más vendidos tendrán su huequito, con el libro de relatos de Stephen King, Después del anochecer, la continuación a Coltán de Vázquez-Figueroa en Kalashnikov, y (uf, venga, hazlo, escríbelo) la continuación a El Código da Vinci con El símbolo perdido. También se reeditarán clásicos como Stevenson, de la mano de Mondadori, y una versión inédita hasta ahora en España del Manuscrito encontrado en Zaragoza de Potocki. El veinte aniversario de la caída del muro de Berlín será recordada en títulos como El muro de Berlín de Frederick Taylor, o La caída del muro de Berlín, que editará Alianza. En resumen, que vamos a tener lecturas para todos los gustos. La gran pregunta es… ¿para cuándo los lanzamientos en formato digital para los lectores de libros electrónicos?

Por último, también hoy se lanza a nivel mundial la película “The Age of Stupid” (“La Era de la Estupidez”), haciéndola coincidir con la celebración de la Asamblea general de Naciones Unidas en la que se tratará el problema del cambio climático. En ella nos presentan a un hombre solitario que vive en el año 2055 en un mundo devastado por el cambio climático. Viendo en los reportajes de cuarenta años atrás el daño que se estaba haciendo al planeta, se pregunta por qué no hicimos nada para remediarlo. Una interesante propuesta para la reflexión.


¡Feliz otoño!

martes, 14 de julio de 2009

Inauguramos el club de lectura

Ante todo nos une el amor por los libros. Esta categórica afirmación, que podría parecer pedante si no fuera porque es esencialmente verdadera y estrictamente el fruto de una pasión desmedida por aquéllos, es la que nos ha llevado a un grupo de bitácoras o, mejor dicho, a sus autores, a unirnos en un club con el ánimo de compartir y disfrutar de esta afición mediante la lectura grupal de textos literarios, bien sean libros escogidos individualmente, bien decidamos embarcarnos en la lectura de la obra en conjunto de un determinado autor. Hasta la fecha, las entradas de nuestros blogs con los imprescindibles comentarios de otros compañeros, constituían el hábitat en el que nos desenvolvíamos a la hora de recomendar y descubrir nuevas lecturas. Ahora se les une un grupo de discusión que, esperamos, constituirá el caldo de cultivo de nuevas amistades en torno a nuestra común afición, y un filón gracias al cual descubriremos nuevas lecturas que acrecienten nuestro ya infinito afán de leer todo lo escrito.

Hace apenas unos días nos planteábamos cuál sería la primera lectura que compartiríamos, al menos de forma coordinada, mediante el grupo. De las deliberaciones previas y votación posterior surgieron sendos candidatos en las categorías de autor y libro: Haruki Murakami para la primera, y Tristram Shandy (o, más correctamente, La Vida y las Opiniones del caballero Tristram Shandy) para la segunda. Dado que consideramos al club un ente con vida propia, dispuesto a acoger en su seno a cuantos lectores se animen a participar en él, deseamos brindaros a vosotros, quienes leéis nuestros blogs con frecuencia, y a aquellos viajeros de paso que simplemente estáis aquí por casualidad, la oportunidad de compartir con nosotros vuestras impresiones lectoras.

Por si no le conocéis, Haruki Murakami es una de las voces que con más fuerza está llegando desde Japón. Su obra está impregnada de un carácter personal e intimista, que delata al autor celoso de su intimidad, amante de la música (especialmente el jazz y la clásica) y de los gatos. Quienes le han leído, suelen destacar que existen dos vertientes bien marcadas en su obra. La intimista, que caracteriza a sus libros Tokio Blues, Al sur de la frontera, al oeste del sol o a Sputnik, mi amor, y otra más onírica (para algunos, casi paranoica), en la que sus historias entrelazan la realidad y el mundo de los sueños de una forma indistinguible. A ésta pertenecen La caza del carnero salvaje, Crónica del pájaro que da cuerda al mundo o su novela más reciente, After Dark. Murakami es también autor de artículos y relatos, y de la compilación estos últimos ha surgido su libro Sauce ciego, mujer dormida.

La idea de acercarse a un autor desde un club de lectura creemos que es novedosa respecto a la tradicional de compartir la lectura de un libro, ya que nos permite ser más flexibles con los gustos personales de cada lector y, además, permite que del debate posterior pueda obtenerse una visión global del conjunto de su obra. Por tanto, si os sumáis al club, podréis leer cualquiera de las obras de Murakami (o varias de ellas), y compartir las impresiones que os produjo una vez llegado el momento del debate, que está previsto para mediados de octubre (posiblemente, a partir de los fines de semana del 10 ó 17 de ese mes. De la fecha exacta os informaremos cumplidamente en el propio sitio web del club de lectura).

En cuanto a Tristram Shandy, obra del autor inglés Laurence Sterne, se trata de un conjunto de nueve volúmenes, publicados en un único libro, considerado como una de las mejores novelas cómicas en lengua inglesa. Como al Quijote, esta novela se considera considera predecesora en estilo de la novela moderna y, como aquél, las hilarantes situaciones a las que se ve expuesto el protagonista (que curiosamente aparece y desaparece de la narración de uno a otro volumen), hacen de él un libro divertidísimo. De Tristram Shandy existen varias ediciones en castellano, aunque la que cuenta con mejores críticas, por la excelente y premiada labor de Javier Marías en la traducción del texto original, es la de Alfaguara. Otra alternativa bastante interesante sería la de Cátedra, ya que sus ediciones cuentan con numerosas anotaciones a pie de página y con un ensayo introductorio que pueden ayudar a la comprensión del texto, y es algo más barata.

Por supuesto, tanto los libros de Murakami como el Tristram Shandy pueden obtenerse por diversos medios: comprándolos en una librería, consiguiéndolos en la biblioteca pública, a través del préstamo de amigos, familiares e, incluso, entre participantes del club. Para inscribirse en el mismo, hay que acceder a su grupo de discusión de Google, en la dirección http://groups.google.com/group/bibliolandia. En dicho grupo iremos añadiendo algunas reglas para hacer la experiencia más ágil y divertida, evitando además que se descubran aspectos de la trama de los libros antes de lo previsto, y una vez inscritos, únicamente tendréis que estar atentos a vuestro correo.

Poco más que añadir, o más bien sí, pero por vuestra parte. ¿Qué os parece la iniciativa? Os animamos a sumaros al club, creemos que es posible divertirse aún más con la lectura haciéndola participativa y compartiendo la experiencia. Cuantos más seamos, más nos divertiremos, sin duda. Así que os emplazamos en el club y, sobre todo, en la obra de Murakami y en la hilarante vida y opiniones de Tristram Shandy.

¡Feliz lectura!

sábado, 4 de julio de 2009

Suroeste

Con Al sur de la frontera, al oeste del sol he vuelto a encontrarme con el Haruki Murakami más romántico, más intimista, muy distinto al autor de la que hasta ahora me ha parecido su mejor novela, Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, y muy cercano al de la novela que me lo descubrió, y que posiblemente es su libro más conocido, Tokio Blues, Norwegian wood. Al igual que esta última, Al sur de la frontera… recibe su título de una canción, aunque en este caso no será de los Beatles, sino de Nat King Cole. Ah, y una vez más, el mundo de los sueños y la realidad se entremezclarán con la sutileza que es el sello de calidad del autor.

Aunque el libro me ha gustado, y desde el comienzo me he visto atrapado por la aparentemente sencilla prosa de Murakami, que llega a envolvernos en un ambiente mágico, lo cierto es que su mayor virtud es el peor de sus defectos: se parece en exceso a Tokio Blues, aunque es un trabajo menos redondo, la historia chirría respecto a la de aquel libro, y sus personajes principales, un hombre inseguro, su amor adolescente y el actual, mucho más estable, son “demasiado Murakami”. El autor tiende a la repetición, al autoplagio, y esta falta de originalidad es la que convierte un libro que en sí mismo no es malo, en una lectura idónea únicamente para los seguidores acérrimos del autor nipón.

Mi opinión es que, si no conocéis a Murakami, os acerquéis a él antes con Tokio Blues que con Al sur de la frontera, al oeste del sol. Y que si os gusta el autor en su faceta más personal, no dudéis en descubrir su vertiente más tenebrosa, la de Crónica del pájaro que da cuerda al mundo o, según dicen (y ya estoy deseando adentrarme en él), La caza del carnero salvaje.

La historia que nos ofrece Al sur de la frontera… es la de Hajime, llamado así por haber nacido la primera semana del primer mes del primer año de la segunda mitad del pasado siglo XX; es hijo único y, como tal, se siente desplazado en una sociedad donde abundan las familias con dos o tres hijos. Este alejamiento impuesto a sí mismo le convierte en un niño extraño, apartado de los demás y volcado en la lectura y en una temprana afición al jazz y la música clásica. En el colegio conoce a Shimamoto, una niña con una ligera cojera, hija única también, con la que comparte aficiones, paseos y charlas. Su atracción se ve truncada cuando tienen que separarse al terminar la escuela primaria, y el camino de Hajime le lleva a una adolescencia y juventud difíciles, estudiando y trabajando, apartado de sus semejantes, encerrado en el mundo que el ofrecen sus libros y el jazz. Pasarán los años, y Hajime, ya casado y con hijas, vuelve a encontrarse con Shimamoto, y tendrá que elegir entre su amor del pasado y la seguridad que le ofrece su esposa y su vida actual.

Tranquilos, no os revelo gran cosa. Por desgracia, el libro se vuelve algo previsible en su segunda mitad, sobre todo si habéis leído algo más del autor. En cualquier caso, su lectura es tan adictiva como la del mejor Murakami, engancha y se deja leer en apenas unas horas.

jueves, 2 de julio de 2009

Leyendo juntos

La consecución del Plan Infinito es, por propia definición, imposible de alcanzar. Ni podremos jamás leer todos los libros escritos ni, por supuesto, los que están por escribir. Como dijera el inmortal Borges, “que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mi me enorgullecen las que he leído”, así que, dado el carácter utópico de nuestro plan, no cabe otra cosa que elegir nuestras lecturas de una forma que, al menos de forma personal e intransferible, nos resulten gratas, enriquecedoras y amenas.

Sin embargo, hay ocasiones en las que podemos dejarnos influir por las opiniones de terceras personas. Es el caso del deseo de leer el libro del que nos habla un amigo, conocemos a través de una crítica, o envidiamos a nuestro blog vecino por haber disfrutado antes que nosotros de su lectura, en tanto él (el vecino), nos envidia a nosotros porque aún conservamos la inmaculada inocencia del que está por adentrarse en algunas de las páginas más queridas de su vida.

En los últimos meses, desde que comencé el proyecto tantas veces imaginado como abandonado antes de ser puesto en práctica, hijo bastardo de una página web que ya no está, y que coexistió con los primeros pasos del que es, hoy día, el buscador de referencia, y en particular desde que esta bitácora comenzó a tener vida propia y a pulular por los de aquellos que posiblemente ahora leáis estas líneas, mi lista de libros pendientes no ha hecho otra cosa que crecer, y crecer, y crecer… Además, algunas de las lecturas que recomendáis, y que recomiendo, pasan de blog en blog hasta que son leídos por algunos de nosotros, y vueltos a recomendar, o no. Ante esta situación, y habida cuenta de la expectación que han despertado algunos de los autores sobre los que hemos hablado en los últimos tiempos, en el blog de Elwen, tratábamos unos días atrás la posibilidad de iniciar un Club de Lectura, donde compartir las impresiones que nos causase una determinada lectura. Existen numerosos clubs de este tipo, con sus virtudes y defectos, pero entre estos últimos se cuentan, por ejemplo, que no todos podemos estar interesados en leer un mismo libro, que el libro elegido pudimos haberlo leído tiempo atrás, y no apetecernos releerlo, o que nos falte tiempo para abarcar obras demasiado extensas. Todos estos impedimentos pueden tener fácil solución: no leer el libro, y dejar pasar esa lectura compartida hasta ver si en la siguiente hay más suerte, no releer el libro y comentarlo, o no, a partir de los posos que dejase en nuestra memoria e, incluso, leer el libro más adelante, o en un tiempo mayor al designado, y no entrar en el coloquio en torno a la lectura. Por todo esto, planteé en Midnight Eclipse una opción posible, que no sé si estará explotada, y es llevar a cabo lecturas colectivas de un determinado autor. Os cuento mi idea al respecto.

Cada cierto tiempo (en esta primera propuesta voy a invitaros a una lectura comprendida en un par de meses y medio), se plantearía la lectura de la obra de un autor. Un blog, que actuaría como anfitrión, escribiría una entrada que sirviese como adelanto a la vida y obra del autor, plantearía una bibliografía básica (los libros más conocidos o recomendables del autor, alguna obra apenas conocida pero igualmente interesante…), y establecería un plazo, relativamente amplio, para dar tiempo a leer uno o varios los libros del autor, que podrían ser los de la lista, o algún otro que no estuviese contemplado en la misma. Los blogueros que estuvieran interesados en participar, irían comentándolo en la entrada, y publicando en sus respectivos blogs las reseñas de los libros que fuesen leyendo de este autor.

Aproximadamente una semana antes de la fecha, el blog anfitrión recibiría por correo o mediante comentarios los enlaces a las entradas de cada blog participante, para publicar el día señalado una entrada con una lista de las críticas, reseñas y comentarios de los blogueros que estén participando en el Club de Lectura. A partir de entonces, podría entablarse un debate sobre el autor y su obra, sin entrar, claro está, en detalles sobre la trama, a menos que todos hubiésemos leído la obra en cuestión. Creo que podríamos descubrir parecidos entre distintas obras del autor, espacios comunes creados por el mismo, similitudes o divergencias en las tramas, e incluso la evolución a lo largo del tiempo de su forma de pensar y escribir. El debate podría ser libre, en los comentarios del blog, o conforme pasase el tiempo, crear una lista de distribución, foro o grupo donde escribir, e incluso crear para los comentarios una determinada estructura (por ejemplo, comenzarlos con el nombre de la obra sobre la que vamos a hacer el comentario, para evitar descubrir detalles a quienes no estén interesados en que se les descubra algo antes de leer el libro).

¿Qué os parece la idea? ¿Os animaríais a participar en un club así? Si hay personas animadas, y a menos que se os ocurra algún otro tema o autor, os propondría a Murakami como autor para comenzar con el club, y ya que hubo algunos comentarios sobre la falta de tiempo, dejaríamos todo el verano para leerle, que alguna obra suya podrá caer en el calor estival. Para inicios o mediados de septiembre podría ser una buena fecha, siempre que los exámenes no vayan a interferir en el debate. ¿Hacemos una cosa? Comentad qué os parece la idea, el autor elegido y el plazo, y si vemos un posible consenso en todo ello, nos ponemos manos a la obra con el Club. Si lo veis mejor como un club de lectura habitual, escogiendo un único libro que leer, tal y como nos comenta Isi en Midnight Eclipse, optamos por ese modelo.

¡Feliz lectura!

miércoles, 17 de junio de 2009

En la oscuridad de la noche

Hace tiempo leí, escuché, oí decir a alguien que leía los libros de forma incompleta, abriéndolos al azar por una determinada página y prosiguiendo su lectura hasta un punto indeterminado, que podía coincidir o no con el final de la historia. Aunque no recuerdo el contexto donde percibí esta afirmación, lo cierto es que se me quedó grabada en la memoria, y leyendo After Dark, de Haruki Murakami, he sentido cómo el autor me obligaba, de forma consciente, a hacer esto mismo: introducirme en la vida de los personajes durante un intervalo determinado de tiempo, sin saber por qué se encuentran en ese estado cuando inicio la lectura, o cómo evolucionarán al final de la misma.

Murakami ha trazado en su última novela un paisaje, el de la ciudad nocturna, y una serie de personajes inolvidables a pesar de que les acompañamos únicamente durante unas cuantas horas, desde la medianoche hasta el amanecer. Acompañamos a un narrador omnisciente que se cuestiona a sí mismo las situaciones y encuentros, y que nos va presentando con ritmo cinematográfico –After Dark parece por momentos un guión más que una novela- a los personajes principales; Mari y Eri Asai, dos hermanas muy distintas entre sí, y Takahashi, un joven músico de jazz, que marca en parte el ritmo de la novela. Murakami es un enamorado del jazz, y aunque la presencia de la música es una constante en sus novelas, en la presente se convierte, por su estilismo cinematográfico, en una verdadera banda sonora que puede ser del todo real si, como es el caso, decidís buscarla y leer algunos pasajes acompañados de las canciones que nos sugiere el autor.

En esencia, el argumento nos presenta a una Mari Asai que pasa la noche fuera de casa. Ha perdido el último tren, y la encontramos tomando algo en un restaurante de comida rápida, leyendo un libro. Entretanto, su hermana Eri duerme en casa, y experimenta una serie de episodios oníricos que la llevan a una realidad paralela, algo habitual en la narrativa de Murakami. Conforme avanza la novela, se sucederán encuentros fortuitos entre personajes principales y secundarios, siendo estos últimos, desde mi punto de vista, tan interesante o más como los que acaparan la mayor parte de páginas del libro. Dado lo peculiar de la novela, resulta difícil profundizar más en la historia sin desvelar aspectos fundamentales de la misma, bien lo sean por exceso o por omisión.

Conocí a Murakami con Tokio Blues (Norwegian Wood), a través de la recomendación de Azote Ortográfico, y la novela me encantó. Me sumió en un estado de ensoñación, casi diría que opiácea, de la que pude salir a duras penas al terminar la novela. En cierto modo, viví su lectura como un otoño concentrado, con una sensación de placer y dulce melancolía. Poco después leería Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, novela mucho más paranoica, con una serie de personajes irrepetibles y situaciones de ensueño. Me gustó muchísimo más que Tokio Blues, aunque lo cierto es que no son novelas comparables. Sin embargo, sus cuentos, recopilados en Sauce ciego, mujer dormida, no despertaron en mí el ensalmo de las novelas. Tengo muchos más libros pendientes por leer del autor nipón, y aunque After Dark inicialmente me pareció algo descafeinado respecto a los que ya conozco, reconozco que finalmente me ha encantado leerlo.