lunes, 4 de mayo de 2009
La aparición del hombre
miércoles, 22 de abril de 2009
Colecciones
Hace unos días finalizaba la lectura de Festín de Cuervos, el cuarto libro de Canción de Hielo y Fuego, la inmensa novela-río con la que George R. R. Martin nos deleita y hace sufrir a un tiempo, y que promete mantenernos expectantes hasta su finalización en algún momento de un hipotético futuro cercano (o no tanto, si tenemos en cuenta el decreciente ritmo de publicación, que no de calidad, del autor).sábado, 11 de abril de 2009
La Ratesa

Así se cumplió, dijo la Ratesa con que sueño. Donde estuvo el hombre, en cada lugar que dejó, quedó basura. Hasta en la búsqueda de las últimas verdades y pisando los talones de su Dios produjo basura. Por su basura, acumulada capa a capa, se le podía reconocer siempre en cuanto se excavaba para buscarlo; porque más longevos que el hombre son sus residuos. ¡Sólo la basura ha durado más que él!
Es verdad, amigo mío, dijo la Ratesa, pero de todas formas deberías oír lo que nos indujo a hundirnos bajo tierra: hacia el final de la historia humana, vuestra especie se había habituado a un lenguaje que lo nivelaba todo tranquilizadoramente, consideradamente, que no llamaba a nada por su nombre y sonaba sensato hasta cuando hacía pasar las tonterías por conocimientos. Era asombroso cómo los capitostes, los políticos, lograban hacer las palabras flexibles y maleables. Decían: con el terror nuestra seguridad aumenta. O bien: el progreso tiene un precio. O bien: el desarrollo técnico no puede detenerse. O bien: no podemos volver a la Edad de Piedra. Y ese lenguaje engañoso era aceptado. Por eso se vivía con el terror, se corría tras negocios o diversiones, se lamentaban las víctimas de las antorchas de admonición, se las consideraba hipersensibles y, por ello, incapaces de resistir las contradicciones de la época.
De acuerdo: ¡hasta vuestra basura es impresionante! Y a menudo criaturas como nosotras nos asombramos cuando las tormentas de polvo refulgente traen desde muy lejos a la llanura, por encima de las colinas, voluminosos elementos de construcción. ¡Mirad, ahí planea un techo de fibra de vidrio! Así recordamos a los encumbrados hombres: pensando en subir cada vez más alto, cada vez más arriba… ¡Mirad qué arrugado cae al suelo su progreso!
jueves, 2 de abril de 2009
La isla de Abel
Fue Steig un neoyorkino que dedicó su vida a escribir e ilustrar libros infantiles, y que falleció hace seis años, a la edad de noventa y cuatro. Publicó La isla de Abel en 1976, pero no sería hasta 1990 que vería la luz Shrek! Ganador de prestigiosos premios de literatura infantil, quería traer hoy al blog su memoria, para recordarle a él y a tantos otros autores que, iniciando a jóvenes lectores, les descubren un mundo de fantasía en los libros. Por desgracia, en numerosas ocasiones su obra permanece en la sombra, o es desconocida su procedencia a pesar incluso de que sus personajes puedan alcanzar la misma fama que el ya mencionado ogro.
lunes, 30 de marzo de 2009
Olores
Nos rodean cientos, miles de olores, pero rara vez damos la importancia que merece al sentido del olfato, excepto cuando el olor es en extremo desagradable y penetra ofensivamente por nuestras fosas nasales, o bien por reparar en él debido a su intensidad o por asociarlo a otras sensaciones, objetos, personas... recuerdos, al fin y al cabo.Respecto al primero de ellos, ¿a cuántos nos vienen a la memoria esos días gloriosos de colegial, en los que, recién iniciado el curso, esperábamos impacientes la caterva de nuevos títulos que, traducidos en objetos de deseo, esnifábamos tras su compra, impregnándonos del olor a tinta aún fresca y a papel satinado recién prensado, impreso, encuadernado y desbarbado, pletórico de sabiduría? A los libros recién adquiridos se unían los heredados de hermanos, primos, amigos, que por mor de un milagro, no habían quedado desfasados aún en la vorágine editorial a que estamos acostumbrados hoy día. Éstos presentaban dobleces en las esquinas, garabatos y el nombre de sus antiguos poseedores, escrito cual Ex-Libris con la fluida caligrafía de alguno de los padres, o con inexperta mano de niño. El encanto de estos últimos era ir descubriendo, día a día, alguna ocurrencia que tuvo quien antes estudió esas páginas y, ya crecidos, los diversos amores platónicos que le desvelaron alguna que otra noche.
(Me autoplagio al recordar que escribí esto hace algo más de un año, para traerlo al blog.)
jueves, 19 de marzo de 2009
La vieja librería de Babel
Descubrimos la librería de libros de segunda mano Book Market, en el número 28 de la calle San Miguel de Torremolinos, un buen día que caminábamos por esta calle eminentemente comercial de la localidad malagueña sin un propósito definido. Al ver el cartel anunciador, amarillo y rojo, llamativo por su promesa de libros multiculturales, nos adentramos en el pasaje que la albergaba, el de la Virgen del Carmen, perpendicular a San Miguel,y subimos la empinada y estrecha escalera que daba acceso a una estancia atestada de libros que, alineados en sus baldas, nos esperaban. Nos saludó la propietaria de la librería, una amable mujer de mediana edad, en español. Pronto cambió de idioma al inglés, al dirigirse a ella Azote Ortográfico, algo nada extraño habida cuenta su nacionalidad, y que en estas localidades costeras, tan orientadas al disfrute turístico, existen amplias colonias de foráneos.
Entretanto, empecé a examinar los lomos de los libros más cercanos. ¿Rusos? En efecto, se apiñaban por colonias: los libros rusos, con sus caracteres cirílicos en rigurosa procesión lingüística, ejemplares daneses, suecos, franceses. Españoles, haciendo frente a la invasión que se les venía encima, e ingleses, la mayoría, ocupando una amplia sección de la librería.
Nos perdimos en la biblioteca de Babel, examinando antiguas ediciones, libros en rústica bien conservados que, no obstante, dejaban apreciar algún signo de sus antiguos propietarios: un punto de lectura que marcó su último uso, una dedicatoria, el Ex Libris… No importaba el idioma, sino el tacto de sus cubiertas, el amarillear de sus páginas, el dulce susurro al pasarlas, el olor a papel envejecido de la librería. Sobra decir que cargamos con algunos de estos libros. Y que volvimos después, siempre que tuvimos oportunidad o fuimos a Torremolinos con algún otro objetivo.
Nuestra última visita fue hace sólo unos días, y en exclusiva para visitar la librería, ya que hacía algún tiempo que, por obligaciones varias, habíamos dejado de hacerlo. Nos sorprendimos al ver a un hombre cargar con cajas de libros, cajas en las que estaban siendo embalados de forma displicente por su propietaria y algunos colaboradores. Pánico. ¿Cerraban? No, simplemente nos mudamos, nos tranquilizó aquella. El local empezaba a quedar pequeño, las empinadas escaleras echaban para atrás a los más mayores, por la dificultad del acceso, y a los más pequeños o a sus padres, por la difícil subida de los carritos portabebés. El pasaje, solo, desvalido, sólo albergaba al humilde negocio librero, de modo que habían encontrado un lugar cercano en el que alojar estos cofres de sueños. No será necesario añadir que nos llevamos otros cuantos títulos. Encima (como la vez anterior), tres por dos en volúmenes en inglés, 10% de descuento en las publicaciones en español. Una ganga en toda regla.
Así las cosas, os animo a descubrir esta librería si tenéis oportunidad de pasar por Torremolinos. La nueva ubicación es la calle Cauce, número 11, paralela a la calle San Miguel.
¿Cómo veis el negocio de los libros de segunda mano y de ocasión? ¿Os gustan los libros de segunda mano? ¿Por su precio o por su historia? ¿Qué librerías de viejo nos recomendaríais de vuestra ciudad?
sábado, 14 de marzo de 2009
Las siete diferencias... y una base común
En literatura, el concepto de fantástico cubre un amplio espectro de posibilidades. Obras tan magníficas como dispares son frecuentemente etiquetadas mediante este adjetivo sin que se observe el más mínimo alzamiento de ceja por parte de un hipotético observador: La Metamorfosis de Kafka, buen número de los cuentos de Poe y Cortázar o el realismo mágico de García Márquez, por citar sólo unos pocos ejemplos, podrían quedar englobados en este amplio conjunto constituido por la literatura con tintes fantásticos. Salvando la ambigüedad mencionada, que permite abarcar un amplísimo número de títulos, hoy quería reflexionar sobre un género en particular, el de la fantasía, que si bien queda englobado por el común de lo fantástico, habitualmente se le encuentra muy vinculado a los de ciencia ficción y terror, agrupando entre todos ellos una amalgama de títulos que en numerosas ocasiones atraviesan sin pudor la frontera entre unos y otros géneros.
Me aventuré en los mundos de fantasía (también conocida como fantasía épica, o de magia y espadas) gracias a la estupenda novela de Michael Ende, La historia interminable. Aunque antes de ello leería sus libros infantiles de Jim Botón y Lucas, el maquinista, y después conocería a Momo, y su magnífico libro de relatos El espejo en el espejo, La historia interminable constituiría la recreación de un mundo que cualquier niño lector desearía conocer: un libro mágico que abre las puertas al Reino de Fantasía, con interminables historias que, por tanto, no tendrían fin.
Tiempo después, cuando me encontré ante el, hasta el momento, libro más importante de la fantasía moderna, El Señor de los Anillos, llegué a desear que ciertamente, ésta fuese una historia que no tuviese fin. Pocos libros me habrán marcado más que la famosa trilogía de J.R.R. Tolkien sobre las aventuras y desventuras de un grupo de hobbits a lo largo y ancho de la Tierra Media. Tras sucesivas relecturas, he de confirmar que es un libro que gana con el tiempo, con el redescubrimiento de la épica historia que nos narra y con los personajes que la pueblan.
Poco después de leerlo, ante la necesidad de más historias de corte similar, me embarqué en una búsqueda imposible que terminó por decepcionarme. La inundación de títulos de colecciones fantásticas que sufrió el mercado editorial, liderado particularmente por Timun Mas, no llegó a cumplir con las expectativas que el filólogo inglés crease con El Señor de los Anillos o su antecesor, más orientado a un público infantil y juvenil, El Hobbit. Salvo honrosas excepciones, eso sí, como Las Crónicas de la Dragonlance, que en esta primera trilogía aún se salvaban de la quema de títulos posteriores ambientados en este mundo de Dungeons&Dragons TM, y eso aún a pesar de lo simple de sus personajes (aunque siempre nos quedará Raistlin) y su trama; Añoranzas y Pesares, una saga de Tad Williams que realmente me apasionó; o La canción de Albión, de Stephen R. Lawhead, que escrita con gran talento se alejaba de los tópicos del género mediante una inmersión en las costumbres de los pueblos celtas.
Tras esto, terminé por alejarme del género que tantos buenos momentos me había hecho pasar. Aun así, de cuando en cuando hacía alguna incursión que no terminaba de convencerme, e incluso tenía pendientes algunas lecturas que estimaba de calidad, y que cayeron en saco roto precisamente tras encontrarme con los títulos descatalogados, como con los Libros de Titus, de Mervyn Peake, de los que ahora intento localizar el segundo volumen, Gormenghast, sin mucho éxito de momento. Volviendo a estos momentáneos reencuentros, uno de los descubrimientos más gratos vino de la mano de Círculo de Lectores y su edición de los dos primeros volúmenes de la serie de Geralt de Rivia, de Sapkowski, en un ejemplar con todos sus relatos. Literatura fantástica renovada, con una visión posmoderna que desmonta, para reconfigurar a continuación su urdimbre, narraciones fantásticas y cuentos populares de Centroeuropa, alejados de la clásica visión de cuento de hadas, elfos y trasgos que tan característica es de otras novelas del género.
Por último, descubrí hace algo menos de un año -gracias a la visita de su autor a una librería malagueña- la saga de Canción de Hielo y Fuego. George R. R. Martin se basa en la Guerra de las Dos Rosas para comenzar una historia con tintes fantásticos en la que recrea con singular habilidad la idiosincrasia de los principales personajes de la saga, dotados de una profundidad psicológica realmente abrumadora.
¿Qué os parece el género de la fantasía (épica o no)? ¿Habéis leído alguno de los títulos que cito? ¿Qué os parecieron? ¿Recomendaríais o desaconsejaríais su lectura?


