Un suave golpe sobre una puerta, un mugido desde el interior, y me encontré frente al profesor Challenger. Estaba sentado en una silla giratoria tras una amplia mesa cubierta de libros, mapas y diagramas. Su apariencia me hizo contener la respiración. Esperaba encontrarme con un hombre poco corriente, pero nunca ante una personalidad tan subyugante como la suya. El tamaño de su cuerpo y su imponente presencia eran los principales factores del efecto que producía conocerle. Su cabeza era enorme, la más grande que recuerdo haber visto. Su cara y su barba hacían recordar a los toros de la escultura asiria, especialmente la barba, tan negra que por momentos daba reflejos. azules, cuadrada y rizosa, que se extendía hacia abajo sobre su pecho. Sus ojos de color azul grisáceo miraban desde la sombra de espesas cejas negras, con expresión clara, crítica y dominante. Sus hombros amplios y un pecho del tamaño de un barril era lo único que aparecía desde detrás del escritorio, esto y dos enormes manos cubiertas de largos vellos negros.
Tal fue mi primera impresión del notorio profesor Challenger.
Arthur Conan Doyle, El mundo perdido.
Aunque su personaje más afamado es, qué os voy a contar, Sherlock Holmes, el autor que nació tal día como hoy en Edimburgo, 153 años atrás, escribió una obra que es una de mis novelas de aventuras y ciencia ficción preferidas de cuantas leí (y releí) en mi infancia: El mundo perdido. En ella nos dejamos arrastrar por la figura, atrayente y repulsiva a un tiempo, del profesor Challenger, un científico de bruscos modales que solo vive para la investigación y que en esta novela nos anticipa un Parque Jurásico mucho más apasionante, a mi parecer, que el de Crichton.
El mundo perdido no sería la única novela de Conan Doyle que contase con Challenger como protagonista (vendrían después La zona ponzoñosa, La tierra de la niebla, Cuando la Tierra lanzó alaridos y La máquina desintegradora), pero sí que es la que guardo en la memoria con mayor cariño.
Sirva de homenaje al escritor esta descripción de su personaje tanto como, por supuesto, las lecturas de sus obras que deseéis compartir aquí.
El mundo perdido no sería la única novela de Conan Doyle que contase con Challenger como protagonista (vendrían después La zona ponzoñosa, La tierra de la niebla, Cuando la Tierra lanzó alaridos y La máquina desintegradora), pero sí que es la que guardo en la memoria con mayor cariño.
Sirva de homenaje al escritor esta descripción de su personaje tanto como, por supuesto, las lecturas de sus obras que deseéis compartir aquí.








